La Ley de Tierras frente al nuevo proyecto del Ejecutivo: desde los latifundios de Benetton y Lewis en la Patagonia hasta las firmas radicadas en paraísos fiscales, cómo se distribuye el suelo nacional y qué está en juego en la discusión legislativa.
El proyecto del Gobierno que busca desregular o facilitar la compra de tierra por parte de extranjeros quiere modificar la Ley Nacional 26.737 de Tierras Rurales sancionada en 2011. Dicha norma tuvo como disparador la compra de 2008 -luego anulada- del empresario y rabino estadounidense Jaime Libersohn, de 200.000 hectáreas en el paraje Valle Hermoso, de La Rioja, que insólitamente incluía a todo un pueblo, y a una de las reservas de agua dulce más importantes de la región, en una zona fronteriza con Chile. El escándalo generó la demanda de regular la compra de tierras por parte de extranjeros pero, ¿cuál es el estado de situación, antes de tratarse el proyecto, este jueves 6 de agosto?
Once Malvinas en el continente
Según datos del Observatorio de Tierras del CONICET y la UBA, en la Argentina hay más de 13 millones de hectáreas rurales en manos extranjeras, lo que representa cerca del 5% del territorio nacional. Esto es equivalente a once veces las Islas Malvinas, cuya superficie es de 1.217.300 hectáreas. Vale decir que tenemos once Islas Malvinas en nuestro territorio continental en manos extranjeras. Si hablamos de Malvinas, es difícil no pensar en el Reino Unido. Pues bien, este 5% en manos extranjeras, equivale a la superficie total de Inglaterra… Solo que la Corona británica tiene el “dominio legal supremo del suelo” de toda Inglaterra, algo que no se modifica desde el lejano año de 1066.
Benetton, el cacique de la Patagonia
El mayor terrateniente extranjero en Argentina es el empresario italiano Luciano Benetton (91 años), quien junto a su familia está dedicado al negocio textil y posee alrededor de 900.000 hectáreas, con estancias que abarcan Chubut, Santa Cruz, Río Negro y Buenos Aires.
Una ganga de 50 millones de dólares fue lo que le costó a Benetton en 1991 la compra de la histórica Compañía de Tierras Sud Argentino (CTSA), bajo la presidencia de Carlos Menem. Esa primera inversión luego se amplió, y hoy sigue dedicado a la producción lanera, ganado bovino y agricultura a gran escala. El empresario italiano enfrentó también denuncias de comunidades mapuches por la posesión de tierras consideradas ancestrales.
Un país que es un “paraíso”
De las 13 millones de hectáreas, se estima que casi 2 millones están en manos de firmas radicadas en paraísos fiscales. Y unas 66.000 hectáreas están registradas a nombre de empresas o sociedades radicadas en el brumoso principado de Liechtenstein. La superficie total de ese país europeo es de 16.000 hectáreas, es decir menor a la de Ciudad de Buenos Aires (20.330 hectáreas) y mucho menor a los propios terrenos que tiene en Argentina.
Las tierras en manos de inversores radicados en Liechtenstein se distribuyen en Buenos Aires (9.000 hectáreas), Córdoba (4.000 hectáreas) pero principalmente en Salta (52.000 hectáreas).
Liechtenstein tuvo leyes muy estrictas de privacidad que ocultan el dinero depositado en su jurisdicción, pero tras un escándalo de evasión de impuestos de 2008, modificó esta normativa y consiguió salir de la lista negra de la OCDE, organismo que regula la información fiscal. Sin embargo, sigue manteniendo tasas reducidas, para atraer grandes fortunas.
Salta la linda y en infracción
Salta es una de las provincias argentinas con mayor porcentaje de sus tierras rurales en manos de capitales extranjeros (alrededor del 11,5%), lo que es menor al tope por provincia (15%) pero superior en varios de sus departamentos, como San Carlos y Molinos, que tienen el 60% en manos norteamericanas. La provincia gobernada por Gustavo Sáenz -de buena llegada al gobierno nacional- concentra los mayores emprendimientos en litio de la región, el mineral más buscado por su aplicación en celulares, computadoras portátiles y vehículos eléctricos.
Estados Unidos, el mayor dueño, con “filántropos”
EE UU, Italia y España concentran más de la mitad de toda la superficie en manos foráneas. Estados Unidos tiene entre 2,7 y 2,9 millones de hectáreas, y entre los magnates más destacados figura Peter Lee McBride, dueño de la ganadera Los Poquiteros, con 469.000 hectáreas en Catamarca, que dispararon una larga disputa con los pobladores. Douglas Tompkins (actualmente, sus herederos), era un conservacionista que adquirió cientos de miles de hectáreas en la Patagonia y el noreste (Esteros del Iberá) destinadas a la creación de parques naturales y conservación. Otro es Ted Turner: el fundador de la cadena CNN posee más de 50.000 hectáreas en la Patagonia, principalmente en Neuquén, con las estancias La Primavera y Collón Curá, dedicadas a la conservación ambiental y el turismo. Luego de las tierras en manos italianas -las mencionadas a nombre de Benetton- están las españolas (aproximadamente 1,79 millones de ha) que corresponden a sociedades, fondos de inversión y corporaciones dedicadas a la explotación agropecuaria, forestal, energética o de recursos naturales, y no a pequeños propietarios residentes.
Joe Lewis, el “americano” que es británico pero reside en Bahamas
Suele asociarse a Joe Lewis con los otros magnates norteamericanos, pero en rigor es tan británico que nació en Londres, en 1937 (89 años), y aparece domiciliado en Bahamas, un histórico paraíso fiscal que no cobra impuestos sobre la renta, ganancias de capital y herencias.
Lewis es dueño de 12.000 hectáreas en Río Negro, rodeando el Lago Escondido en la Patagonia, a través de su empresa Hidden Lake, en la zona cordillerana, cerca de la frontera con Chile.
También beneficiado por el menemato, comenzó su desembarco en 1996, con una adquisición inicial de 8.000 ha, y actualmente cuenta con una mansión principal, un aeródromo privado, y el usufructo de un lago que debería ser público.
Su nombre recuperó vigencia en octubre de 2022, cuando su casa de Lago Escondido acogió de forma reservada a jueces, fiscales y directivos del Grupo Clarín, lo que disparó un escándalo luego rápidamente disipado. Los magnates a veces compran tierras, a veces impunidad.





