De la retórica del «sacrificio necesario» en el Consejo de las Américas al desplome de la industria y las ventas a niveles inferiores a la pandemia, un análisis de la brecha insalvable entre la macroeconomía oficial y la realidad social

El presidente Javier Milei intervino en la Conferencia del Consejo de las Américas el pasado jueves, y señaló que “la foto sigue siendo horrible, pero la película sigue siendo la mejor de la historia argentina”. Una versión renovada de esperar “la luz al final del túnel” que tantas veces hemos escuchado: el esfuerzo actual dará lugar a un futuro venturoso.

En este marco, muchas de las intervenciones de los representantes de los sectores económicos alaban el modelo, aunque no pueden dejar de reconocer sus efectos negativos en la producción y el consumo. No obstante, resulta difícil extraer de estas críticas una solidaridad con los afectados por ese modelo que defienden, como si se tratara de errores de implementación de este gobierno, cuando es conocido que las políticas neoliberales llevan a estos resultados (y nunca con tan fuerte impacto y rapidez como en la actualidad).

Al respecto, el presidente de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (uno de los sectores más afectados) sostuvo que durante varios años estuvimos acostumbrados a “ese Estado sobredimensionado que impedía a la mayoría de las empresas crecer y era un lastre para el país en general” para luego sostener que “tenemos este modelo, no exento de sacrificio, pero si lo consolidamos, si lo continuamos, vamos a tener, créanme, un país espectacular”. Agregó que “las transformaciones implican sacrificios, significan dolor” y adicionalmente reconoció que “hay empresas que han cerrado y se han perdido puestos de trabajo”.

Siguiendo similar línea, el presidente y principal accionista de Aceitera General Deheza (AGD), una de las mayores empresas agroexportadoras, efectuó un análisis de la coyuntura que atraviesa nuestro país y sostuvo: “La macro está bien, hay equilibrio fiscal, la inflación viene bajando”, aunque admitió que “la macro hoy por hoy no llega a algunos sectores de la micro”. También aseveró: “No tengo dudas de que los sueldos no llegan a fin de mes. Y la paradoja es que a las empresas que tienen que pagar les cuesta mucho (…) Si la empresa ganara muchísimo y la gente cobrara y no le alcanzara, sería una cosa. Pero no es así”.

En cuanto a la situación crediticia, el titular de AGD describió las tasas que cobran las empresas fintech como “usurarias” y destacó la necesidad del Estado presente en esos casos: “El gobierno está para eso: para los abusos”, señaló.

Asumiendo las dificultades, el presidente del Banco Central, en su intervención en un evento de la Fundación FIEL, expresó que la economía avanza a un ritmo menor al esperado. No obstante, dejó en claro que la política monetaria mantendrá un “sesgo contractivo” y descartó que se intente un giro expansivo en la política de la autoridad monetaria para impulsar la actividad económica hasta que “la inflación converja con los niveles internacionales”.

El bienestar se reduce

En el marco de una economía donde las mipymes están dentro de los sectores más castigados, un informe sobre su desempeño señala a la caída en las ventas como el “principal obstáculo” que afecta al 81% de las empresas. Una muestra del achicamiento del mercado interno, fruto de la caída en los ingresos reales de la población y de la apertura importadora que en varios sectores afectó a los bienes de producción nacional. De hecho, los salarios reales aún están por debajo del nivel que tenían en noviembre de 2023: los salarios registrados privados tuvieron una merma del 3,6% y los públicos del 16,5 por ciento. Es decir, desde que comenzó el gobierno de Milei, los salarios registrados han perdido contra la inflación, y aun no se han podido recuperar.

Otro de los datos a destacar del documento es que el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), presentado por los funcionarios de gobierno como uno de los grandes logros de la gestión, tiene un alcance limitado para las pymes: solo el 4,7% participa como proveedora directa o indirecta y otro 14,8% no participa, pero intentó o le interesaría hacerlo.

El Presidente describió como un logro el valor que registró la inflación mayorista en el mes de julio: 0,8% mensual. Sin embargo, no hay motivos para festejar. Por un lado, cabe aclarar que una de las grandes diferencias que tiene este indicador en relación con el índice de precios minoristas (el que realmente afecta el día a día de la población), radica en el hecho de que el mayorista no contiene el segmento de servicios, el más influido por el aumento de tarifas, transporte público, educación y salud, entre otros. Por otro lado, en julio en particular la incidencia a la baja del ítem “petróleo crudo y gas” fue significativa al haber caído fuertemente casi un punto. De no ser por esta variación, el índice mayorista habría sido cercano al 1,8% o algo más, porque esta baja influye en otros precios. Adicionalmente, subieron Productos Agropecuarios (3,6%), Automotores y repuestos (2,7%) y Energía eléctrica (5,8%).

El Indec dio a conocer el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del mes de junio pasado. El indicador registró una leve alza del 0,8% mensual, mientras que en la medición interanual (junio de este año respecto a junio de 2025) la actividad creció un 2,7 por ciento. Sin embargo, es más adecuado para analizar el desempeño de cada sector efectuar una evaluación del acumulado semestral, una perspectiva menos volátil: el nivel general indica un aumento del 1,9%; tanto la industria como el comercio exhiben caídas en el año del 1,9% y 1,2%, respectivamente, mientras los aumentos se concentran en Minas y canteras (incluye petróleo y gas), 14,4%, y Agricultura y ganadería, 9,9 por ciento. Además, si se compara con el primer semestre de 2023, para tener una visión de más largo plazo, la caída de varias actividades es significativa, más aún la fuerte merma en la construcción (-13,4%). También sirve para ver con mayor claridad que los ganadores son los mismos ya mencionados: Agricultura y ganadería (+74%), Minas y canteras (31%) e Intermediación financiera (20%). Una clara muestra de la heterogeneidad intersectorial que existe en el actual modelo económico, en la que se destacan las actividades extractivas y agrícolas en detrimento de la industria y el comercio.

Los datos de la encuesta de Supermercados del Indec dan cuenta de una importante merma en el consumo privado. En el mes de junio las ventas cayeron un 3,1% mensual. Al comparar el acumulado del primer semestre respecto a igual periodo del año pasado la baja llega casi al 3 por ciento. En los autoservicios mayoristas el panorama es muy similar, con una caída en las ventas en un 3% en junio (quinta baja consecutiva) y en similar porcentaje en el acumulado durante los primeros seis meses del año.

Al tomar ambos tipos de establecimientos nos encontramos en el peor nivel de junio de la serie, menor incluso que durante la pandemia. La caída del consumo en Supermercados y Mayoristas se redujo en más de un 12% promedio semestral comparado con igual periodo de 2023. Similar situación se produce en los Centros de Compra (shoppings) que cayeron un 2,7% interanual en el semestre.

En resumen, las políticas aplicadas llevan al modelo 80/20, con un 80% de la población que tiene apenas lo necesario (o que no llegan siquiera a ese nivel), mientras que el 20% goza de bienestar. Ese 80/20 también podemos decir que se refleja en la producción, con gran cantidad de sectores en caída, y unos pocos con un importante desarrollo. Es el modelo: tanto el de hoy, como el de Macri, el de Menem o el de la dictadura.