La identidad de nuestros pueblos: ¿qué dicen sus nombres?

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¿Por qué El Tío? ¿Y el Arañado? ¿Morteros? ¿Y Toro Pujio? En esta nota repasamos de dónde vienen los nombres más raros de las localidades de San Justo. Algunos apelan a su fundador, otros a los santos o referencias geográficas, pero otros nombres despiertan mayor curiosidad.

Por Vanina Panero

 

Pronunciar el nombre de las ciudades y pueblos del departamento San Justo nos lleva a pensar de dónde provienen. Si bien la mayoría rinde homenaje a su fundador; los más vanidosos llevan el nombres de los dueños que lotearon sus campos para ver florecer un pueblo; otros recuerdan a su santos patronos; o están los que apelan a algo más que evidente como referencias geográficas, pero también, los que despiertan la curiosidad no sólo de sus habitantes, sino de todo aquel que lo escucha nombrar.

Es el caso de Toro Pujio, término que proviene del quichua (aguada o fuente) traducido como «aguada del toro». Otro caso es el de Las Pichanas, que hace alusión a un arbusto de ramas flexibles usado para fabricar escobas que crecía a orillas de una laguna actualmente seca.

Para quienes piensan que «El Tío» hace referencia a algún parentesco del fundador o colonos, su nombre en realidad significa «arena» en lengua sanavirona.

En la lista se suman otros como Altos de Chipión, El Arañado y La Francia, esta última con más de tres hipótesis diferentes, pero todas ellas con el firme propósito de asociar la denominación con el país europeo y por ello, en su acceso el pueblo exhibe una réplica de la Torre Eiffel.

El estudio del origen y formación del departamento San Justo debe remontarse necesariamente al tiempo del pretérito de la administración hispana, período en el que se producen los primeros antecedentes de su pertenencia y gestación.

LA VOZ DE SAN JUSTO, en base a datos extraídos del libro «Origen y formación del departamento San Justo de la provincia de Córdoba», escrito por el sanfrancisqueño Carlos Alberto Cornaglia, elaboró el siguiente informe que repasa el significado de los nombres de las localidades, para descubrir lo que cuenta la tradición y los testimonios orales de aquellos primeros colonizadores en nuestras tierras.

 

 

 

Los más curiosos

Altos de Chipión: la tradición oral y algunos historiadores sostienen que Chipión» deriva de un cacique mestizo, hijo de un soldado español y una indígena guaycurú que habitaba con su familia la región a fines del siglo XVIII. Otra interpretación considera que la palabra deriva del Aymará, cuyo significado sería «agua que reluce». En tanto que, denominación «altos» proviene de la topografía del terreno de la zona.   

Colonia Las Pichanas: se atribuye a un arbusto de ramas flexibles usado para fabricar escobas que crecía a orillas de una laguna actualmente seca, ubicada en el campo de la familia Frare, al este del centro urbano de la colonia. Otra versión proviene de la Estancia Pichanas.

En 1912 la comuna fue designada con este nombre para ser diferenciada de la localidad de Pichanas del departamento Cruz del Eje, también de la provincia de Córdoba.

 

 

Toro Pujio: proviene del quichua (aguada o fuente) traducido como «aguada del toro», denominación que designaba un paraje donde a fines del silo XIX asentaban las tierras del hacendado Juan Juárez.

 

Colonia Valtelina: la tradición oral considera que está referido al Valle Valtellina, una zona alpina del norte de Lombardía italiana que fuera anexada al Reino de Italia a partir de la reunificación en 1859.

 

 El Arañado: hasta cómico resulta esta nomenclatura que alude a un viejo algarrobo que tomaban como mojón del paraje, al pie del cual los animales salvajes del lugar acudían para arañarlo, afilando sus garras.

 

 Sacanta: algunos historiadores sostienen que significaría «nombre del lugar». Otros, estiman que proviene de la lengua sanavirona a partir de los vocablos «pela y pesa» con los cuales los pobladores originales llamaban una cañada del mismo nombre. Una tercera versión afirma que el nombre se relaciona con una laguna y monte que existía en la Estancia Sacanta, en el tiempo de la colonización hispano criolla.

 

 La Tordilla:  según la tradición oral su nombre proviene de la leyenda que relata la aventura de un paisano del lugar que logra escapar de un ataque de los indios gracias a las habilidades y destrezas de una yegua de pelo tordillo que montaba.

 

 Colonia Coyunda: esta pequeña colonia rural que limita al norte con Marull, al oeste con la Tordilla, al este con Colonia Las Pichanas y al sur con Arroyito, hace alusión a la «coyunda» empleada para designar las lonjas o cuerdas de cuero con las que los carreteros ataban los bueyes al yugo de las carretas que acampaban en el lugar.

 

 Porteña: rinde honor a la estancia «La Porteña», que se transformó en el primer asentamiento humano de la región. La misma hace alusión al lugar de residencia del colonizador de ese campo, Don Andrés Gorchs.

 

 

 

 

Con impronta europea

Existen varias hipótesis respecto al origen del nombre La Francia, que surgen por relatos recogidos de antiguos vecinos. Una primera versión indica que los ingenieros franceses que trabajaron en la construcción del ferrocarril sugirieron el nombre de Estación La Francia en honor a su país galo, por la Torre Eiffel que acababa de ser inaugurada en la Exposición Universal de París en 1889 y servía como arco de entrada a la feria.

Otra versión señala que proviene de un comercio llamado La Francia donde funcionaba una estafeta postal atendida por inmigrantes franceses. Lo cierto es que su nombre se impuso como homenaje al país europeo.

 

 

 

 

En alusión a fuertes y fortines 

Quebracho Herrado: la comarca dio su nombre a una estaca de hierro clavada en el quebracho más alto de un monte que servía de referencia para establecer el límite interprovincial (del camino que unía a Córdoba con Santa Fe). En 1816, el Gobierno de Córdoba había establecido en este sitio un fortín y posta sobre el camino a Santa Fe. Sitio que ha ganado un lugar relevante en la historiografía argentina por haber sido escenario de la cruenta batalla homónima de 1840 entre unitarios y federales.

 

 

 

El Fortín: proviene del Fortín Los Algarrobales, una avanzada de la frontera sur de Córdoba ubicado una legua más al sudeste, en jurisdicción del departamento Unión, que fuera tomado como referencia por el primer propietario, Don Blas Juárez. Por otra parte, no se registra otro fortín, ni ningún antecedente humano, entre si de Los Algarrobales y el de Quebracho Herrado.

 

 

 

Morteros: en el siglo XVIII los españoles establecieron sobre un altozano un fortín o guardia que recibió el nombre de «Los Morteros» por encontrarse en afloramientos rocosos (mogotes) huecos realizados por los sanavirones, al parecer con diversas funciones (molienda de bayas duras, recolección de agua pluvial con motivos rituales etc.), a estos huecos realizados por el hombre los españoles los denominaron morteros.

La función principal era resguardar los arreos de ganados vacunos y mulares que partían desde la ciudad de Santa Fe rumbo al remoto Alto Perú.

 

 

No es lo que parece

Si pensamos en localidades como El Tío y Alicia, inmediatamente lo relacionamos a con parentescos (en el primer caso) o nombre de mujer (en el segundo). Sin embargo, su origen nada tiene que ver con estas hipótesis. 

En el caso de El Tío, el nombre proviene de la deformación del término Tiú, castellanizado «Tiyú», que significa arena en lengua sanavirona. Con él se designaba a una vasta región comprendida entre los ríos Primero y Segundo, incluyendo sus desembocaduras en las zonas inundables de la Mar Chiquita identificadas como los «bañados de Ansenuza».

Alicia se atribuye a las siglas en inglés de la empresa colonizadora Argentine Land & Investment Company Limited.

Por otra parte, se puede mencionar a Colonia Prosperidad, que si bien no hay datos precisos del origen de su nombre, la historia indicaría que se refiere al espíritu financiero y no colonizador de los propietarios de las tierras donde se encuentra hoy emplazado el municipio. Se trata de la firma Hume Hnos, financistas británicos dueños también del Ferrocarril Central Norte. La sociedad no tenía espíritu colonizador, era una empresa financista que compró las tierras sólo por el conocimiento del valor que habrían de adquirir.

 

 

Por la geografía y naturaleza del lugar

Arroyito: su nombre proviene de un arroyo, originado en los parajes Arroyo de Alvarez y Los Manantiales, al sudeste de la Villa del Tránsito, que al descender cruzaba serpenteando de oeste a este la primitiva aldea, para atravesar una depresión de terreno conocida como laguna de don Gerónimo Lario, antes de desaguar en el cauce del Xanaes.

 

 

Miramar: su nombre se debe a que es la única población ribereña del departamento San Justo nacida al margen de la Laguna Mar Chiquita.

 

Balnearia: se la llamó asó por su proximidad a Miramar y a un episodio vinculado con la surgente de agua del lugar.

Cuenta la historia oral que uno de los primeros colonos «hizo perforar un pozo en su campo para izar un molino, como terminara el día sin que se concluyera la obra, los obreros suspendieron el trabajo hasta el día venidero. Así, a orillas del fogón criollo, fueron sorprendidos. Pues el agua brotaba espontánea como impulsada por una mano misteriosa. No fue necesario el molino, desde luego».

 

 

Las Varillas: se atribuye a un monte de chañares del que se extraían las varillas usadas para la construcción de los ranchos de adobe y paja. 

 

 

 

En homenaje a su fundador o familiares

Entre las que llevan el nombre de su fundador/es se destacan Colonia San Bartolomé (Don Bartolomé Martina), Colonia Vignaud (Charles Ernest Joseph Vignaud), Devoto (Fortunato Devoto), Plaza Luxardo (los hermanos Constancio y Gabriel Luxardo), Colonia Iturraspe (José Bernardo Iturraspe), Seeber (Don José Pantaleón Seeber), así como también Marull (familia) y Colonia San Pedro (fundada por los hermanos José y Pedro Milesi). 

En el caso de Saturnino María Laspiur, sería en honor a al doctor Laspiue, primer juez federal de Córdoba, redactor de su Carta Fundamental y maestro erudito en la época más floreciente de la UNC. 

Mientras que hay discrepancias en cuanto a Colonia Luis A. Sauze. Una primera interpretación hace referencia a la empresa Luis Sauze y Cía que tenía a cargo el servicio de mensajería y las postas del departamento San Justo antes del arribo del ferrocarril, en homenaje al empresario francés Louis Sauze. La segunda, dice que proviene de Luis Adolfo Sauze, hijo del empresario antes mencionado.

En lo que respecta a San Francisco, el fundador José Bernardo Iturraspe eligió el nombre de uno de sus hermanos, apodado «Pancho», quien murió trágicamente en 1877 durante un estallido revolucionario en contra del gobernador de Santa Fe Servando Bayo y de Simón de Iriondo, ministro del Interior de Avellaneda y líder del Partido Autonomista santafesino.

En honor a una mujer    

Las mujeres importantes en la vida de los fundadores o colonizadores de las tierras dieron su nombre a Colonia Anita (en honor a Ana, la madre de Santiago Temple) , Colonia Marina (en honor a Marina, la hija de Don José Bertolli), Freyre (doña Carmen Freyre, la madre de José Bernardo Iturraspe) y La Paquita, apelativo con el que se conocía a doña Francisca de Duffy, la esposa del colonizador propietario de las tierras donde se levantó la estación ferroviaria (Miguel Patricio Duffy). 

 

Las más antiguas    

 Villa del Tránsito y Villa Concepción del Tío son las localidades más antiguas del departamento. Villa de Tránsito fue el primer asentamiento hispano criollo de tierras del actual departamento San Justo a fines del siglo XVII en territorio que pertenecía a Río Segundo Abajo y contaba con la existencia del Oratorio San Francisco.

Cuando en 1860 se dividió el Curato, en virtud de la creación del departamento San Justo, la iglesia fue identificada como Oratorio de la Purísima Concepción de San Francisco, que terminará destruida por una creciente del Río Segundo. Los propietarios de las tierras (matrimonio Martínez) tendrán a su cargo la edificación de una nueva capilla bajo la advocación de la Virgen de Tránsito, que le da origen al nombre.

El lugar era el paso obligatorio de los convoyes y las tropas que, siguiendo el Camino Real hacia Córdoba, cruzaban el Río Segundo por el Paso de Cantamala o de la Horqueta como actualmente se conoce.

En el caso de Villa Concepción del Tío, primero se llamó Pueblo de El Tío junto a su Fuerte, fue sepultada por el aluvión de barrio y agua de 1851 producido por el desborde de los Bañados del Tío, los múltiples brazos en los que se dividía el Río Segundo antes de desaguar en la Mar Chiquita. Esto obligó el traslado de los pobladores a una sitio más elevado, en el lugar donde actualmente se asienta y fue llamada Villa Concepción del Norte, posteriormente Villa Concepción del Tío. Hipótesis sostienen una antigüedad mayor a 400 años de vida.

Fuente: La voz de San Justo