Explotación extranjera de petróleo en Malvinas: “La soberanía también se defiende cuidando nuestro mar”
La Asociación Argentina de Abogados/as Ambientalistas (AAdeAA) y el Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas La Plata (CECIM) presentaron una acción judicial para frenar el proyecto británico-israelí sobre la plataforma continental argentina, a 220 kilómetros de las islas. Advierten sobre «una usurpación colonial de nuestro territorio»
La Asociación Argentina de Abogados/as Ambientalistas (AAdeAA) y el Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas La Plata (CECIM) presentaron una acción preventiva de daño ambiental colectivo contra Rockhopper Exploration, británica, y Navitas Petroleum Development, israelí, que pretende instalar una explotación petrolera de gran escala sobre la plataforma continental argentina, a 220 kilómetros de las Islas Malvinas.
En detalle, la demanda busca frenar el proyecto de petróleo y gas Sea Lion, denominado León Marino en la presentación judicial. Según las organizaciones, las empresas avanzan en la Cuenca Malvinas Norte sin la evaluación de impacto ambiental exigida por la legislación argentina ni autorización de las autoridades nacionales.
También destacan que el proyecto introduce una modificación unilateral sobre un territorio ocupado ilegítimamente, en clara vulneración a la Resolución 31/49 de las Naciones Unidas.

La acción fue presentada ante el Juzgado Federal de Río Grande, con competencia sobre Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur.
“Quieren convertir Malvinas en un enclave petrolero del colonialismo. Por eso fuimos a la Justicia y vamos a llegar hasta instancias internacionales si es necesario para que las empresas extranjeras que impulsan este proyecto ilegitimo e ilegal se retiren de nuestro mar y nuestra plataforma continental”, le asegura a Tiempo el codirector de AAdeAA, Lucas Micheloud.
“Pero también –agrega– vamos contra quienes están financiando este proyecto como bancos, fondos de inversión, aseguradoras y reaseguradoras. Les vamos a notificar a todos los accionistas de Rockhopper y Navitas el alcance de esta demanda para que sepan que no tendrán ninguna seguridad jurídica sobre las inversiones que hacen porque cabalgan en la absoluta clandestinidad a costa de la usurpación colonial de nuestro territorio”.
Dónde se encuentra el proyecto de petróleo en Malvinas
León Marino se encuentra sobre la plataforma continental argentina, aproximadamente 220 kilómetros al norte de las Islas Malvinas, en los bloques identificados por las empresas como PL032 y PL004b.
La infraestructura se distribuye entre la Cuenca Malvinas Norte y las islas. El centro logístico se ubicaría en Puerto Argentino, con ampliaciones portuarias, depósitos, viviendas y plantas para combustibles, químicos y lodos de perforación.
Durante 2026 comenzaron las obras sobre el muelle y la base terrestre. Las empresas también avanzaron en la fabricación de equipos y en la adaptación de la unidad flotante que operaría en el yacimiento. La perforación está prevista para comienzos de 2027 y la primera extracción para el 2028.
Rockhopper fue declarada clandestina en 2012 e inhabilitada para operar en Argentina durante 20 años. Navitas recibió sanciones equivalentes en 2022. En diciembre de 2025, la Cancillería rechazó la inversión anunciada por ambas compañías: carece de autorización y contradice las resoluciones de las Naciones Unidas sobre la disputa.
Ecosistemas amenazados
El proyecto afecta directamente dos ecorregiones reconocidas por Argentina: Mar Argentino e Islas del Atlántico Sur. Su área de influencia mantiene, además, una conexión ecológica con la Antártida.
La ecorregión Mar Argentino comprende las aguas de la plataforma continental y sostiene una enorme productividad biológica. Allí viven, se reproducen o se alimentan alrededor de 300 especies de peces, además de ballenas francas australes, lobos y elefantes marinos, pingüinos de Magallanes, albatros, petreles, cormoranes, orcas, delfines, tiburones y rayas.
Las obras implican perforaciones, movimientos del lecho, embarcaciones, ruido submarino, químicos y riesgo de derrames. Las corrientes pueden extender sus efectos sobre áreas de alimentación, reproducción y migración entre el Mar Argentino, las Islas del Atlántico Sur y la Antártida.
Las instalaciones de Puerto Argentino agregan impactos terrestres y costeros: ampliación portuaria, almacenamiento de combustibles y químicos, generación de residuos, aumento del tránsito y construcción de infraestructura industrial. El mar y la costa integran un solo sistema extractivo y así deben ser evaluados.
Antes del daño
La medida cautelar solicita suspender las obras, perforaciones y movimientos del lecho marino. También impedir nuevos contratos, desembolsos, transferencias o garantías destinados al proyecto. En concreto, “busca detener el riesgo ambiental y soberano antes del daño” y la modificación unilateral antes del hecho consumado.
“La soberanía –concluye Micheloud– también se defiende cuidando nuestro mar y protegiendo sus ecosistemas, que en esta región se encuentran entre los más diversos y valiosos del planeta”.





