Así lo afirma Ernesto Alonso, del Centro de Ex Combatientes de Islas Malvinas (CECIM) de La Plata. Se refiere a las políticas de pérdida de soberanía de la Argentina, al rol de EE UU, y a la incidencia de la intervención del puerto por parte de Nación hace seis meses. Qué se sabe hasta ahora del barco británico
Primer acto: el Gobierno anuncia la intervención del puerto de Ushuaia, en Tierra del Fuego.
Segundo acto: seis meses después, aparece un buque petrolero con bandera británica amarrado en el puerto.
La situación motivó el repudio del gobierno de la provincia, que rechazó esa presencia y responsabilizó al presidente Javier Milei de la situación. En un duro cuestionamiento a la gestión nacional del puerto, el Ejecutivo de Tierra del Fuego consideró “inadmisible” que la embarcación extranjera opere en Ushuaia mientras el Reino Unido mantiene la ocupación de las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur.
Pero no son los únicos que denunciaron la situación. También están los veteranos de Malvinas. Ernesto Alonso, socio fundador del Centro de Ex Combatientes de Islas Malvinas (CECIM) de La Plata, habló con Tiempo sobre este episodio inédito de cesión de soberanía.

-¿Qué opinión les mereció ver la escena de un buque petrolero inglés en un puerto argentino?
-No es un hecho aislado. Creemos que es toda una concatenación de hechos que terminó derivando en esto. Primero hay que analizar la política nacional dentro de la geopolítica global, que nos ha puesto en situaciones donde la Argentina entra en conflictos en los que no tenemos nada que ver, nos pusieron en una ubicación en el tablero político internacional con una dependencia directa de los Estados Unidos e Israel, y un «dejar hacer» como nunca. Estamos observando un retroceso en términos de políticas soberanas nunca visto desde la recuperación de la democracia. Pasando por las M (Menem, Macri y hoy) esto es lo peor que estamos viendo, y además con una planificación directa de entrega total de bienes naturales y todo lo que tiene que ver con el territorio un desmembramiento de la República Argentina como tal.
La intención de meter por la ventana el proyecto de ley de inviolabilidad de la propiedad privada también tiene que ver con eso, que no pudieron resolver con el decreto 70-2023 e insistieron ahora de nuevo, pero por suerte la sociedad está reaccionando y pudimos conformar una acción nacional. Acá hay un proyecto de desarticulación de la República Argentina como tal. No nos olvidemos que una mayoría de nuestro pueblo votó un tipo con una motosierra diciendo que él venía a destruir el Estado siendo presidente y estamos en riesgo de dejar de tener el Estado Nación tal cual lo venimos consiguiendo hace años.
Ahora bien, lo del buque inglés no es casual, un buque petrolero no es un barquito, es un barco de 228 metros de lora con una capacidad de 500.000 barriles de petróleo que vino vacío y atraca en el puerto de Ushuaia, que meses atrás la Nación se lo sacó a la provincia, no es casual que se lo intervino y que ya no tiene más injerencia en ese lugar el gobierno de la provincia, porque Tierra del Fuego tiene una ley (la Gaucho Rivero) que plantea que ningún buque que está en vinculación con la explotación ilegítima de las islas Malvinas pueda atracar en los puertos. Los británicos hoy ocupan las Islas Malvinas en forma ilegal e ilegítima. Y por otro lado acá estamos viendo el desmantelamiento de la provincia: quitarle toda la promoción industrial a Tierra del Fuego donde hay miles de desocupados, porque este proyecto es para dejar afuera a los 48 millones de argentinos y esto se entrelaza.
-¿Qué se sabe de ese buque?
-La información que estamos manejando es que estuvo anclado, estuvo en una monoboya de Total Energy, son esas boyas que están al norte de la isla de Tierra del Fuego y ahí los buques paran para cargar petróleo crudo. El barco estuvo haciendo maniobras de conexión, de carga, vinculados eso a la producción off shore y esto lo relacionamos con lo que si esto sigue así, va a suceder en la plataforma continental argentina: el gobierno ilegal de las Islas Malvinas ya anunció que, por ejemplo, el área del León Marino está en condiciones de extraer petróleo y son reservas de clase mundial, ahí tenemos Vaca Muerta 2, para darte un ejemplo de la cantidad de petróleo que hay.
Entonces, nos parece que acá hay una conexión que tiene que ver con la entrega de la soberanía nacional, así como Menem avanzó con los acuerdos de Madrid 1 y 2 las relaciones carnales, Macri vino con el acuerdo Foradori-Duncan donde nuevamente le entregamos información producida por los científicos argentinos y por organismos nacionales del Estado a los británicos y por último Milei vuelve nuevamente con el acuerdo Mondino-Lammy similar, a lo que se suma toda la intervención y la incidencia de Estados Unidos, de Israel, del Comando Sur en nuestro territorio con una proyección directa. La intención que tiene Estados Unidos de montar una base del Comando Sur en Tierra del Fuego directamente.

-¿Cómo ves la incidencia de estos países alrededor de Argentina?
-Acá viene un juego de pinzas: los británicos e Israel desde las Islas Malvinas y Estados Unidos desde el sur continental y desde la Argentina, todo hace una proyección hacia la Antártida, lo cual nos preocupa muchísimo. Cuando Milei dijo que Estados Unidos nos va a ayudar a recuperar la soberanía en Malvinas, después debieron salir a aclarar y plantean una neutralidad que no existe, siempre la balanza se inclina como se inclinó en 1982 hacia los británicos, y a este gobierno le incomoda, quisieran resolviendo entregando todo directamente. La otra proyección es que en el Sillón de Rivadavia está el Departamento de Estado, en el Ministerio de Defensa está el Comando Sur y por supuesto toda la injerencia directa de la embajada con todas las cosas que está diciendo.
Como contraparte se manda al jefe de la Fuerza Aérea Argentina diciendo que tiene que tener un posicionamiento sobre el Estrecho de Magallanes y a los dos minutos Chile saltó como leche hervida, de forma contraria las cosas que dijo Peter Lamelas con respecto a que no podía comprar una cooperativa de Neuquén insumos de China, y acá en cambio no dicen absolutamente nada. Por eso vemos esta situación con mucha preocupación, porque este tipo puede llegar a firmar cualquier cosa, sobre todo donde aparezca el primer barril de petróleo. Porque hoy la ecuación económica en la explotación offshore es redituable por el conflicto que existe en Medio Oriente.

-¿Creés que tiene relación la intervención del puerto, la presencia de Estados Unidos y el interés inglés?
-A ver… el avance de dispositivos que empiezan a aparecer y el resultado final va hacia eso, a la explotación de recursos que nos corresponden los argentinos de esta potencia neocolonial militar como Gran Bretaña pero en asociación con Estados Unidos y con Israel. De eso no hay ninguna duda y me parece que hay un montón de preguntas que hacerse. ¿Qué está haciendo ese barco? Las imágenes son claras, vos ves la línea de flotación y el barco está vacío. Vino a cargar algo, vino a cargar petróleo ¿A quién? Entonces, acá hay que hacerse muchas preguntas, indagar en la Secretaría de Energía qué operación va a hacer ahí. No vaya a ser cosa que también con esta triangulación total le esté entregando crudo sin pasar y sin registrarlo por Tierra del Fuego, sin dejarle las regalías que le corresponden a la provincia.
Hay un mecanismo también de desactivar cualquier tipo de producción que arraigue a la población estratégicamente que vive hoy en Tierra del Fuego. Hay muchas cosas muy complejas que hay que investigar. Esto reafirma lo que predecimos: el plan sistemático de entrega no ha dejado sector sin tocar, esto tiene que ver con cargar a palos a los jubilados, destruir el sistema científico tecnológico o que nadie llegue a fin de mes. Es una situación caótica. Como contraparte, tenemos todas las posibilidades hacia el futuro de salir adelante, Argentina tiene todo lo que el mundo necesita, todo lo que escasea en el mundo productivo, pero lo tiene en tanto y en cuanto se consolide un proyecto político y un gran acuerdo nacional con los sectores políticos que dicen representar a las grandes mayorías, que se base en el sostenimiento de la soberanía nacional. De lo contrario, vamos a estar siempre en estos sitios, y cada vez peor.
Estos tipos de afuera que hoy ya tienen más del 50% de tierras en determinadas jurisdicciones quieren quedarse ya con las grandes reservas de agua dulce permanentes y lagos, con los lugares donde hay recursos y minerales estratégicos. Para que los Peter Thiel se vengan a instalar con sus grandes datacenters necesitan agua, acá tienen el clima que los favorece… porque hoy hablamos de inteligencia artificial pero eso necesita fierros. Así la República Argentina va a ser la provincia de Peter Thiel, la provincia de los jeques árabes, la provincia del petróleo, la provincia del litio, la provincia del agua dulce y la zona núcleo, la provincia de porotos de soja, ¿y los argentinos adónde van a quedar?

-¿Y cómo ves a la sociedad? Hace un mes estábamos cantando por las Malvinas en el mundial, y ahora hay un buque británico petrolero en el puerto de Tierra del Fuego…
-Con la Ley de Tierras bastante de la sociedad se movilizó, pero ayudó muchísimo el tema de la soberanía, la cuestión Malvinas todavía sigue muy arraigada a lo emocional y poco a lo racional. Hablar de estas cosas es hablar del futuro de las próximas generaciones, es hablar del bienestar de nuestro pueblo. Tenemos que traducir eso para generar más conciencia, y por supuesto tiene que haber aún más control social. Yo recuerdo cuando en los ’80 después de la guerra los buques de Estados Unidos intentaron y amarraron en el muelle de Puerto Madryn y se dio el Madrynazo, hubo una respuesta social, un fuerte repudio… hay un hartazgo ya insoportable de lo que está sucediendo y mucha gente que lamentablemente tomó la decisión de votarlos hoy se están dando cuenta de que este tipo vino a enbromarle la vida a todos los argentinos.
Por eso hay que hablar de estas cosas. Porque reconstruir esto nos va a salir muy caro a los argentinos, día a día está cada vez más visible el grado de destrucción y de corrupción, esto lo estamos pagando con el hambre de nuestra gente. Y esperemos que haya una reacción social, con las herramientas constitucionales que tenemos en nuestro país. No puede ser que no haya avanzado un solo pedido de juicio político en estos dos años y medio. Nosotros hemos presentado denuncias de incumplimiento del deber del funcionario público. En este tiempo como país nos hemos peleado con nuestros principales socios comerciales, como Brasil, mientras se le deja amarrar a un buque petrolero británico, que nos usurpan las islas.





