Héctor Morcillo: «Hay que ser muy mal nacido para votar esta reforma laboral»
Al cierre de la marcha de trabajadores y trabajadoras, convocados por las centrales obreras para repudiar la reforma laboral propuesta por el gobierno de Javier Milei y que este viernes se discute en la Cámara de Senadores, se realizó un acto en avenida General Paz casi Colón. Héctor Morcillo, dirigente del Sindicato de Trabajadores de Industrias de la Alimentación (STIA) fue el último dirigente en dar su discurso.
El titular del gremio de la Alimentación y a su vez secretario General de la Federación Trabajadores de Industrias de la Alimentación (FTIA), tuvo duras palabras hacia los legisladores que con su voto permitirán que el proyecto de reforma laboral se convierta en ley.
“Se van a derogar derechos laborales, individuales, colectivos, y que hacen a la justicia social, ese concepto que odia Milei y que llamó aberración; la justicia social que odia la derecha y que hace más de setenta años viene pugnando por derogar”, largó el dirigente este mediodía en el centro de Córdoba.
Haciendo un racconto de cómo en otros momentos de la historia se intentó llevar adelante una reforma laboral y quitarle derechos a los trabajadores (dictadura, los 90, la Alianza) Morcillo señaló: «Hoy debemos tener claro que lo que pretendieron varias reformas laborales en la historia de nuestro país ahora se va a concretar, y con la complicidad de algunos”.
“Hay que ser mal parido, mal nacido para votar esta ley. De la derecha, lo podemos llegar a entender, porque toda la vida lo quisieron hacer, pero de los propios, los los que se dicen peronistas, los que se dicen justicialistas, y levantaron la mano, eso se llama traición”, enfatizó Morcillo.
El dirigente de la Alimentación dijo que “los trabajadores tenemos memoria, no nos vamos a olvidar, y les decimos que no nos vengan a buscar para el voto el día de mañana, porque les vamos a escupir en la cara”.
El secretario General de STIA manifestó que «lo que se va a aprobar afecta derechos individuales, derechos colectivos, pero fundamentalmente, hay un tercer aspecto, transfiere una masa de dinero de más de seis mil millones de dólares, de los asalariados, y esto se da en un contexto de un modelo económico que lo único que tiene como prioridad es la inversión en energía, la inversión en la minería, en la timba financiera, no en la industria, en las Pymes para que contribuya a la movilidad social ascendente”.
Y finalizó: “Los convenios colectivos, la base de nuestro ascenso social, hoy lo pretenden desmembrar, lo pretenden fraccionar por fábrica, que se discuta por cada trabajador, como manera de garantizarle más ganancias al capital, de darle todo el poder necesario para que se produzca la transferencia de ingresos más salvajes. La muestra más clara, la muestra más clara de esto es el llamado FAL, el fondo de asistencia laboral, que será un negocio para (Luis) Caputo”.





