La historia de Fate: de las telas impermeables a la consolidación en la fabricación de neumáticos

La empresa de la familia Madanes Quintanilla nació en 1940 como productora de telas engomadas. En 1945 comenzó a producir cubiertas y en los 70 se integró a Aluar, que posee el monopolio del aluminio.

Un trabajo realizado por el Centro de Economía Política (Cepa) resume la historia de la fábrica de neumáticos Fate, que este miércoles comunicó a sus 920 trabajadores que se quedarán sin empleo por el cierre de la planta bonaerense, como consecuencia de una serie de eventos económicos, entre ellos la apertura indiscriminada de cubiertas de origen chino.

Los inicios de la Fábrica Argentina de Telas Engomadas (Fate) se remontan a 1940, en una planta de 1.000 m2 en el barrio de Saavedra, ciudad de Buenos Aires. Fue construida con capitales argentinos. Es ese momento producía telas impermeables, bandas de rodamiento para reparación de neumáticos y otros productos de caucho.

En 1945 comenzó la producción en pequeña escala de neumáticos y cámaras para automóviles y camiones. Fate, empresa originaria del grupo, se convirtió luego en una gran empresa dedicada a la fabricación y comercialización de neumáticos radiales y diagonales para automóviles camionetas, micros, tractores, etcétera, cuya planta se ubica en San Fernando, provincia de Buenos Aires”, recuerda el estudio del Cepa.

Añade que su competencia eran las extranjeras Pirelli y Bridgestone, aunque Fate no se quedó atrás, con alianzas con marcas internacionales de la talla de Peugeot, Renault, Volkswagen, Ford y Mercedes-Benz.

En este proceso es posible mencionar la creación, en 1957, de la empresa Juan Cincotta S.A., “dedicada a la fabricación de una amplia paleta de productos y materiales para la Industria de la Reconstrucción de Neumáticos” que cuenta con “una moderna planta de recapado de neumáticos dedicada a brindar tal servicio al sector del transporte y Agrícola”, complementando el trabajo de Fate.

“Un segundo momento de fuerte expansión de Fate tuvo lugar también en la etapa sustitutiva, con Aldo Ferrer como ministro de Economía (1970-1971) e impulsor decidido de la «argentinización» que benefició a importantes grupos locales. Fate y también Aluar se encontraron entre ellos”, historiza el Cepa.

En esa línea, cita un trabajo de los investigadores Marcelo Rougier y Juan Odisio, en el que señalan que “en el terreno industrial, la estrategia de «argentinización» modificaría varios proyectos originados en el periodo anterior, de forma tal que un importante conjunto de firmas de capital nacional cobrarían importancia en la integración de la matriz manufacturera nacional: Aluar (aluminio), Papel Prensa y Papel Tucumán (papel para diarios), Alto Paraná y Celulosa Puerto Piray (pasta celulósica), Álcalis de la Patagonia (soda Solvay), integración de Propulsora Siderúrgica (acero), pueden hallarse entre las principales”.

Agrega que “a ellas se les debería sumar algunas otras grandes empresas privadas argentinas, como Laboratorios Bagó (química), Acindar (acero), Fate (neumáticos) o Pescarmona (metalmecánica), Techint, beneficiadas indirectamente por el reacomodamiento del papel estratégico del Estado en el proceso de acumulación”.

Los inicios de la empresa Aluar, también del grupo Madanes Quintanilla, tienen lugar en la ciudad de Puerto Madryn, Chubut. Se remontan a la década del 60, durante la vigencia de la industrialización sustitutiva de importaciones, “etapa en la cual se vio ampliamente favorecido por las políticas de incentivos a los capitales nacionales por parte del gobierno argentino. José Ber Gelbard (quien posteriormente será socio de la sociedad) supo tener una relación estrecha con la empresa, hecho documentado en el libro Autonomía tecnológica de Bruno Pedro De Alto (2014, pág. 97)”.

Ese texto señala que “en 1966, Manuel Madanes, Rebeca Madanes y José Ber Gelbard firmaron un acuerdo privado: crearon Pecerre SA, figura societaria cuya función era controlar Fate y los futuros negocios conjuntos. El acceso de Gelbard a la sociedad se hizo a través de su reconocimiento como titular del préstamo de 1965, por lo que quedó como dueño del 19% de Fate, mientras Manuel consolidó el 57%. Juntos, controlaron definitivamente a Fate, sólo con el asentimiento de Rebeca”.

Aluar fue creada en el año 1970 en el contexto de vigencia del Programa de Desarrollo de la Industria del Aluminio elaborado por la Comisión Permanente de Planeamiento del Desarrollo de los Metales Livianos (COPEDESMEL), dependiente de la Fuerza Aérea Argentina, bajo la vigencia de modelo de industrialización sustitutiva de importaciones (ISI). La sustitución se orientó a productos químicos derivados del petróleo, celulosa, siderurgia, maquinarias y vehículo, etcétera.

“Mediante dicho programa se esperaba la ejecución de tres grandes obras: una planta productora de aluminio primario, en la ciudad de Puerto Madryn, provincia de Chubut, una central hidroeléctrica, sobre el río Futaleufú y la formación de un puerto de aguas profundas en Puerto Madryn que sería construido por el Estado nacional”, recuerda el trabajo del Cepa.

Agrega que “es en este marco que, favorecidos por las políticas industrialistas de Aldo Ferrer, quien, ocupada el cargo de ministro de Hacienda durante la presidencia de Alejandro Agustín Lanusse, y mediante los contactos establecidos en el mismo por Gelbard, el Estado decidió adjudicar a Aluar (empresa constituida por Fate, sociedad del mismo grupo, para la participación del concurso) la construcción, puesta en marcha y explotación de la planta de aluminio primario”.

Aluar Aluminio Argentino SA es la principal empresa fabricante de aluminio en Argentina y constituye la única productora primaria de dicho insumo en el país. El aluminio es utilizado como insumo básico en distintas industrias (en el sector de transporte, para la fabricación de aviones, automóviles, trenes, tanques, buques, bicicletas; en la industria alimenticia para el embalaje de alimentos, latas de gaseosas; y en la construcción para aberturas en general, etc.).

Aluar produce aluminio en forma de placas, lingotes, barrotes, alambrón y aleaciones de aluminio para abastecer a las más diversas industrias, construcción, automotriz, packaging, líneas de transmisión de energía, entre otras.

En la “División Primario” se materializa la mayor parte de las operaciones de la compañía, con una capacidad de producción de aluminio primario de 460.000 toneladas anuales en su planta de Puerto Madryn. Mientras que la “División Elaborados” representa el siguiente eslabón en la cadena productiva, que posibilita que el aluminio puro sea transformado en extruidos y en laminados que proveen a un gran número de industrias, desde las fachadas de edificios hasta los packagings de alimentos comestibles.

“Estos productos con alto valor agregado son fabricados en la planta situada en la localidad de Abasto, provincia de Buenos Aires, que cuenta con una capacidad de producción de 32.000 toneladas anuales”, detalla el documento. Con el correr del tiempo, el grupo de la familia Madanes Quintanilla, con ejes en Fate, Aluar y en la producción de energía, “fue logrando consolidar un alto grado de integración vertical en toda la cadena de producción y comercialización de aluminio”.

“Esto tuvo lugar tanto aguas abajo con la producción de extruidos y laminados, como aguas arriba en la producción y transporte de energía eléctrica, mediante la adquisición de la concesión sobre Hidroeléctrica Futaleufú −generadora de energía eléctrica− y con la participación en la transportadora de energía eléctrica en alta tensión Transpa SA”, consigna el Cepa.

Como parte del mismo proceso, “en el año 2002 adquirió Infa SA, una empresa especializada en la ejecución de soluciones integrales para proyectos de ingeniería, fabricación, construcción, montajes y servicios industriales, mediante la cual encararía un proyecto de energías renovables”.

En el mismo sentido, el Grupo no solo desembarcó en el segmento energético, sino que mediante su participación en CIPAL, Compañía Inversora Para Argentina y Latinoamérica SA, Estancia San Javier de Catamarca SA y Pecerre SCA “comenzó a desarrollar actividades financieras y, por medio de Tales SCA y Heidam SA (sociedades pertenecientes a la familia política de Madanes Quintanilla) realiza operaciones en el sector de servicios”.

En suma, como resultado de este proceso, Aluar mantiene una participación controlante en la sociedad Hidroeléctrica Futaleufú SA, compañía concesionaria del Complejo Hidroeléctrico sobre el río Futaleufú, que provee de electricidad a la planta de aluminio; Infa SA, empresa dedicada a la ingeniería, construcción y montajes industriales; y GENPAT SA, dedicada a la transformación, transporte, distribución, almacenamiento y comercialización de energía eléctrica a partir del uso de fuentes renovables de energía.

“La familia controlante del grupo económico, Madanes Quintanilla, también figura en sociedades offshore en Islas Cook, Bahamas, Islas Vírgenes y Panamá con conexiones a cuentas en Suiza. Según los datos facilitados por el Consorcio Internacional de Periodismo de Investigación, que luego fueran publicados por el periodista Iván Ruiz del diario La Nación, The Hastings Trust fue una sociedad durante los 80 en Islas Vírgenes para administrar la colección de arte de los Madanes y existió un fideicomiso con el mismo nombre en los 2000 en Islas Cook, a cargo de Pablo, Miguel, Leiser Madanes y sus respectivos hijos. Con la finalidad de administrar The Hastings Trust, la familia utilizó un nuevo fideicomiso llamado Fidelity Corp, con sede en Cook”, reseña la publicación.

Asimismo, los documentos del Consorcio de Periodistas de Investigación determinaron la existencia de cuatro sociedades anónimas en Panamá, tres firmas y un fideicomiso en Islas Vírgenes, una sociedad en la Isla Man. “Las operaciones de estas sociedades eran derivadas al Clariden Bank de Suiza, sociedad acusada de evitar los controles sobre lavado de dinero de sus clientes. Por la publicación de esta información los integrantes de la familia Madanes involucrados en estos entramados empresariales opacos se retiraron de sus respectivas participaciones en Aluar y Fate”, concluye.