Federico Alesandri fue elegido para tal rol por el kichnerismo local. Urgencias que sirven y la posibilidad de más candidatos. El factor Martín Gill y las picardías de Schiaretti.

Movido, quieto, rápido, lento, con expectativa y algunas certezas fuertes respecto de lo que vendrá. Sin escaparle a la vida cotidiana de cualquiera, el Frente de Todos en Córdoba despide un 2022 muy especial.
Más allá de esto, cierto es que la versión mediterránea del oficialismo nacional también cumple con algunos dogmas peronistas típicos. Al fin y al cabo, gran parte de los integrantes del espacio tienen como norte la doctrina del movimiento nacido hace más de 70 años: ante la inminencia de las elecciones, prima unirse a pesar de las diferencias.

A la luz de los hechos, el pedido de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner para que la militancia se “active” tuvo su rápido correlato en las huestes mediterráneas. Algo que no se veía desde hace tiempo. Esta semana, los principales dirigentes kirchneristas apuraron la presentación del primer pre candidato a gobernador por el espacio oficialista.

Con una clara intención de trabajar con tiempo, Federico Alesandri, actual intendente de Embalse, fue el elegido en el plenario que las distintas organizaciones llevaron a cabo a principios de semana.

Caserio: “Federico es el que más nos representa”

“Fede (sic) es una persona joven. Lleva dos periodos al frente de la intendencia de su ciudad. Confiamos en él”, explicó Carlos Caserio, referente del Frente Peronista y director del Banco Nacional. “Creemos que Córdoba está pasando por un momento especial que hay como un fin de ciclo. En este marco, la renovación es muy importante. Creemos que nos representa porque está preparado y queremos empujar a toda esta generación de dirigentes de entre 40 y 45 años”, indicó marcando lo que será una de las características de la campaña política: la aparición de la conocida “Generación X”.

“Esto no significa que el espacio que adhiere a las políticas del gobierno nacional no pueda presentar otro candidato. Puede haber más. Para nosotros, Federico es el que más nos representa”, indicó Caserio, quien también ponderó el trabajo de su hija Marina, quien es legisladora y fue la única dirigenta que se impuso a una lista del schiarettismo en los comicios partidarios.

La figura de Alesandri cierra por varias cuestiones. Además de tratarse de un dirigente con experiencia en la gestión en una ciudad de más de 100.000 habitantes como Embalse, tiene llegada al gobierno nacional, en virtud de su paso por el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación y también porta un apellido de trayectoria dentro del delasotismo. Su padre Carlos fue multiministro durante los gobiernos de José Manuel de la Sota y en la actualidad funge como legislador del departamento Calamuchita.

La foto de Schiaretti con Martín Gill

“Tener lista propia era lo lógico porque tenemos un compromiso primario con nuestra provincia. Tenemos un criterio, tenemos objetivos, tenemos valores para defender y creo que se dio lo que se tenía que dar”, sostuvo Caserio, quien entre líneas abonó el “mandato” de Cristina de mover el avispero. “Nosotros apostamos a tener todos los candidatos que hagan falta porque queremos provocar un debate. Queremos discutir las cosas y bueno, si tenemos más de un candidato, cuando llegue el momento encontraremos un mecanismo de selección”, explicó.

La referencia pasa, claro es, por saber qué hará Martín Gill. El intendente de Villa María no estuvo en el encuentro y su llegada al espacio genera sensaciones encontradas. Mientras espera cerrar el año con una reunión con intendentes que le responden, no termina de definir el espacio en el que estará en el 2023.
“Martín ya perdió la oportunidad. Es funcional a Schiaretti”, indicó un referente del espacio ante la consulta de La Nueva Mañana. Conocedor del paño como el que más, el gobernador Juan Schiaretti también tuvo su momento esta semana con una picardía. Apenas 24 horas después de la cumbre frentetodista, el mandatario metió la cola y viajó a Villa María. La excusa fue la inauguración de una escuela Proa en esa localidad. Gill fue “alambrado” y Schiaretti tuvo una foto que fue todo un mensaje: corte de cinta y sonrisas para todos y todas. Touché.  “Secar de todo el peronismo posible al Frente de Todos” es la premisa lanzada desde el Panal hace dos meses. Y el Gringo parece ponerse a la cabeza.

“Nosotros representamos tanto a nivel nacional como a nivel provincial un espacio peronista y progresista. Somos como una expresión de centro izquierda, por decirlo de un modo más general, y vemos que el peronismo de Córdoba con esta conducción se ha transformado en un peronismo exclusivamente de centroderecha, creo que más de derecha que de centro”, arremetió Caserio.

Estévez: “Merecemos un gobierno que defienda los intereses de la provincia”

Por su parte, la diputada Gabriela Estévez, de La Cámpora, señaló que “merecemos un gobierno que defienda los intereses de la provincia en serio, sobre todo en un contexto en el que Juntos por el Cambio y el Partido Judicial avanzan sobre la coparticipación para financiar la campaña presidencial de (Horacio) Rodríguez Larreta”.
De cualquier manera, la jugada confirma lo que se esperaba a principios de año: ante la ausencia de listas en 2019, cuando CFK ordenó bajar la nómina que encabezaba Pablo Carro, varios de los partidos corrían peligro de perder la personería jurídica.

Se trata del primer movimiento electoral del oficialismo nacional en una provincia que -salvo alguna excepción- nunca se mostró apta a seguir los vientos nacionales, ni siquiera cuando se comparte el color político. De hecho, los hechos revelan mejor sintonía entre Schiaretti y Mauricio Macri que entre el gobernador y Alberto Fernández. Paradójicamente, al finalizar el año esto recién comienza.