Una multitud se congregó este sábado en Fructuoso Rivera 1035 para ser parte de la señalización de la «Imprenta del Pueblo Roberto Matthews».

Recuperar la memoria

Walter Martínez, uno de los tres hijos de Victoria «La Gorda» Abdonur y Héctor «El Negro» Martínez, la pareja que compró la casa en 1972 con dinero del PRT para montar allí la imprenta clandestina, recuperó con anécdotas familiares la manera en que fue entendiendo el valor de las ideas que se defendían en ese lugar: «Mi papá me decía que esto que hacían era para tratar de hacer un mundo mejor. Él me hablaba del marxismo y yo no entendía ni jota. Pero lo que sí entendía era que si tenía dos camisas, podía darle una a otro chico que no tuviera. Él me decía que para qué quería dos pelotas de fútbol si yo necesitaba una sola. Básicamente, así entendí que ése es el tan temido marxismo».

En 1977, meses después de que la familia dejó la casa, advertidos de la caída de la imprenta, y radicados en Moreno, Buenos Aires«El Negro» Martínez fue asesinado y «La Gorda» Abdonur fue secuestrada y continúa desaparecida.

Los tres hermanos, Walter, Laura y César (de ocho, siete y un año, respectivamente) pudieron volver a Córdoba, donde quedaron al cuidado de la hermana de Victoria, María «Maruca» Abdonur, quien tiene actualmente 93 años. «En el nombre de ‘Maruca’ quiero rescatar a las madres, abuelas, tías, tíos, abuelos, que han cuidado de los hijos de desaparecidos; esos familiares que nos han hecho de papá y mamá», dijo Walter con visible emoción.

Continuar la lucha

Carlos Barreiro, integrante del equipo que sostiene la «Casa de la Memoria Imprenta del Pueblo Roberto Matthews» y uno de los responsables de un taller de formación política que está encarando el espacio, al tomar la palabra, se refirió al rol que se plantea el espacio.

«No hay manera de humanizar al capitalismo; o se cambia todo o no se cambia nada. Es en ese marco en el que miramos el futuro de la imprenta. Queremos ser contribuidores del debate de ideas en la Argentina. Hay que construir una nueva utopía, un nuevo paradigma. somos anticapitalistas, antiimperialistas y queremos el socialismo», manifestó enfático.

Por su parte, el abogado, Carlos «Vasco» Orzaocoa, militante del PRT en los ’70 y uno de los referentes del espacio, manifestó su sentido agradecimiento las madres, abuelas, familiares e hijos de desaparecidos; y a la «importantísima militancia social, de izquierda y progresista, que acompañó siempre la memoria de nuestros 30.000».

También le agradeció a la directora Nacional de Sitios y Espacios de Memoria, Lorena Battistiol, y a la directora del Archivo Provincial de la Memoria, María Eleonora Cristina, por sendos apoyos para la concreción de esta señalización.

Señalización de la Imprenta del PRT 02

En un encendido segmento de su alocución, Orzaocoa se refirió a la importancia de eludir una posición melancólica e historicista para reivindicar a los desaparecidos. «Esto significa la memoria de nuestros 30.000», dijo, señalando la casa recuperada, de la que brotaron durante toda la jornada personas de todas las edades, entre abrazos, lágrimas y risas. «Es una memoria que queremos actualizar y proyectar al futuro», completó.

Y concluyó, enfático: «Queremos saber qué querían, qué sentían, qué proyecto de país y de mundo tenían, cuáles eran sus alegrías y cuáles eran las tristezas de cada uno de los 30.000. Queremos hacer una memoria de la vida. Conociendo la vida de nuestros 30.000, nos damos cuenta de que tienen un mensaje para este momento del país. Tienen un mensaje para la juventud. Construyeron un nuevo humanismo de la mujer y el hombre nuevo. Esos valores tienen que darle vida a nuestra juventud».

Hacia el interior de la casa, copias plastificadas de tapas de «El Combatiente» y «Estrella Roja» suscitaron la atención de los visitantes, como los rostros, los nombres y las referencias de los militantes que habitaron la casa durante los años ’70.

Números artísticos dotaron de colores y sonidos un acto que significó el reconocimiento oficial de una vivienda que por cuatro décadas estuvo en silencio, guardando para sus adentros los claroscuros de un devenir atravesado por la resistencia a las dictaduras, el terrorismo de Estado, la desidia, la burocracia; y que con este nuevo presente que se viene construyendo, se propone como un puente de ideas y proyectos para aportar a la construcción de un mundo mejor.