El presidente de la Comisión de la Pastoral Social de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Jorge Lugones consideró hoy que «no hay modo de alcanzar la integración social sin redistribuir la riqueza», al exponer en el encuentro Semana Social 2022 que organiza las autoridades eclesiásticas y que se desarrolla en Mar del Plata

«El papa Francisco jamás propone que las personas vivan del subsidio. No se cansa de decir que ayudar a los pobres con dinero debe ser una solución provisoria para solucionar urgencias.

El bien del pueblo debería ser siempre permitirle una vida digna a través del trabajo», expresó Lugones en una conferencia denominada «una patria habitable» que forma parte de este cónclave que se desarrolla en el hotel 13 de julio de la ciudad balnearia.

En esa línea, el religioso evaluó que «no hay peor pobreza que aquella que priva del trabajo y de la dignidad. Debe haber creatividad política y empresarial para acrecentar los puestos de trabajo en lugar de reducirlos» y alienta «la creación de fuentes de trabajo diversificadas».

«Con lo cual se debe contar con la ayuda necesaria hasta la consolidación de modelos de economía popular sustentables. La posibilidad del trabajo digno es la consecuencia de un modelo que debe anteponer la producción a la especulación, la distribución a la concentración y el acaparamiento, el bien común a la rentabilidad sectorial», subrayó.

El titular de la Comisión Episcopal de Pastoral Social sostuvo que se precisan «políticas públicas que salgan del cortoplacismo y espíritu crítico ante el poderío mediático que, respondiendo a intereses económicos sectoriales, reduce la política al espectáculo y la descalificación».

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«No podremos descartar a ninguna fuerza o movimiento político. Cada uno siempre tiene algo bueno para aportar para el bien común. En este proceso de integración debemos discutir nuestras posturas; dirimir nuestras diferencias y encontrar nuevos consensos. Teniendo presente que la administración de la vida en sociedad no es sólo tarea del poder político, sino que está condicionada también por otros poderes, como el judicial o el económico», fundamentó.

Y en ese sentido, agregó: «Una patria habitable es responsabilidad de todos los actores, cada uno desde su rol y responsabilidad».

El obispo de Lomas de Zamora, se pronunció en favor de «una Patria de hermanos que sea la antítesis del odio y las grietas. Algo que solo es pensable desde la integración y el respeto por el diferente».

«Animarnos a dejar intereses particulares de lado y buscar senderos de construcción de consensos necesarios para el desarrollo integral y aportar así, a la «globalización de la solidaridad» y la fraternidad, en lugar de la discriminación, la división y la indiferencia», puntualizó.