Mientras aguarda señales económicas y políticas, la vertiente local del Frente de Todos define la salida para las elecciones con el antecedente cercano de 2019.

Estevez Caserio Gill Alberto

Los tiempos de cara a las elecciones del 2023, en todos los ámbitos, comienzan a acelerarse. A nivel provincial, y pese a la falta de confirmación oficial, los movimientos perfilan candidatos y estructuras con miras a lo que pasará, se presume, después de Qatar 2022.

Forzando un paralelo con el clima mundialista que de a poco se va instalando, cierto es que algunos jugadores ya sienten que están “adentro” de la cita del año que viene. Aunque suene paradójico, un mapeo de posibles seleccionados muestra más incógnitas que certezas. Claro está que en política, el “parecer” y las “expectativas” son un factor clave a la hora de las definiciones.

A la espera de la lista definitiva, se sabe, en Hacemos por Córdoba, salvo un “volantazo” de última hora, Martín Llaryora será el candidato a gobernador, mientras que restan ocupar los casilleros para la intendencia y los vices.
En Juntos, la incertidumbre oficial es similar, aunque los números puestos también están. Extraño juego este que busca aplazar los diversos “operativos clamor” pero que al mismo tiempo comienza a mostrarse bien escaso para disimular internas y reclamos en alza.

A este cuadro general se le puede sumar el vínculo sin etiquetas que mantienen algunas líneas con un puñado de referentes del movimiento libertario y de la derecha local.

Por su parte, acorde a su prédica histórica, la izquierda, en sus diferentes vertientes, refuerza el trabajo de base al calor de los crecientes reclamos que tienen a los sectores populares como protagonistas, dejando para más adelante la definición de sus candidatos y candidatas.

En contraposición a la realidad que se palpa a nivel nacional, donde por cuestiones lógicas ocupa un lugar central, en el Frente de Todos la falta de definiciones certeras es el caldo de cultivo para todo tipo de especulaciones respecto del futuro electoral de la coalición oficialista en Córdoba.

Jugar, pero no a cualquier precio

Sin lista provincial en 2019, una eventual ausencia del Frente de Todos en el próximo turno electoral podría significar la pérdida de la personería por los próximos ocho años. Escenario este que a todas luces parece insostenible en virtud de tratarse de la coalición oficialista a nivel nacional. El bloqueo que impuso Hacemos por Córdoba en el PJ le dejó mínimos resquicios al kirchnerismo en términos de presentación de figuras con potencialidad electoral, más allá de guiños e incorporaciones de segundas y terceras líneas.

Ignacio Baselica Nebreda: «La dinámica del kirchnerismo de Córdoba “no es muy distinta a la de otros lugares del país”. “Hay estrategias de construcción que priorizan el armado federal y no provincial».

Ignacio Baselica Nebreda, presidente del Partido de la Victoria, señaló que la dinámica del kirchnerismo de Córdoba “no es muy distinta a la de otros lugares del país”. “Hay estrategias de construcción que priorizan el armado federal y no provincial. Lo que se va a priorizar es la instancia federal y eso depende muy fuertemente de una mejoría en términos de distribución y buenos números, vamos a ser competitivos”, señala a La Nueva Mañana.

En esa expectativa de la visión federal, el dirigente señala que hay coincidencia en sostener que el escenario macro y microeconómico definirá parte de las aspiraciones del espacio en Córdoba. “El año que viene va a haber disputa. Los que sostenemos una propuesta política del Frente de Todos o Unidad Ciudadana queremos llegar en las mejores condiciones para enfrentar el dilema electoral con una mayor fortaleza”, asevera sin dejar de remarcar que esa fortaleza será clave para apuntalar las condiciones del proyecto político 2023.

“Trabajar en las divergencias”

Días atrás, Martín Gill presentó en sociedad un espacio en el que confluyeron distintos intendentes, algo que movió el avispero kirchnerista. Se trató del segundo movimiento interno luego de la salida a escena del Frente Peronista Cordobés, agrupación de jefes comunales que se definen como “albertistas”.

El ex secretario de Obras Públicas de la Nación y actual intendente de Villa María salió a la palestra afirmando la convicción de “trabajar en las divergencias”.

No menos paradigmática fue la convocatoria de Carlos Caserio, vicepresidente del Banco Nación, quien también convocó a una reunión de jefes comunales, marcando agenda. Precisamente, el ex senador cuenta con el plafond de tener dos legisladores de su riñón en la Unicameral, Mariana Caserio y Miguel Maldonado, integrantes de la bancada Identidad Peronista. Además, se quedó con el triunfo en Punilla, único bastión que el schiarettismo no pudo obtener en las internas de marzo de este año.

La Cámpora, referenciada en Gabriela Estévez, mantiene un estricto mutis por el foro, a la espera de la definición que deberá llegar de parte de la vicepresidenta Cristina Fernández y del diputado Máximo Kirchner. La misma postura puede leerse en las huestes de Pablo Carro, muy abocado a la gestión parlamentaria.

“Hay voluntad de jugar”

Ante la consulta de LNM, distintos referentes del kirchnerismo local se movieron en la misma línea al señalar que todavía falta tiempo para hablar de nombres propios y candidaturas. No obstante, remarcan que “hay voluntad” de disputar y de ofrecerse como opción. “Es algo en el que coinciden todos los actores. Las negociaciones llegan hasta último momento. La voluntad es jugar”, remarcan al unísono, descartando una nueva ausencia.

En el test electoral del año pasado, Martín Gill llegó al 10% de los votos, renovando la banca en Diputados, que hoy tiene a Pablo Carro. En cambio, en la última aparición del Frente de Todos con candidatos para el Panal hay que remontarse a 2015, cuando captó el 17,17% con la fórmula encabezada por Eduardo Accastello, actual ministro de Comercio e Industria de la provincia.

“Está el tema de la estrategia. Dependiendo de la fecha de las primarias, si se juntan las elecciones con las provinciales o no. Hay variables dando vueltas. Todo está abierto”, expresan desde el sector.

“Para discutir con algún sector primero hay que definir qué sos y con cuánto respaldo contás”

Para Baselica Nebreda, en definitiva, “se trata de poner al peronismo de Córdoba dentro de un marco nacional”. “Yo hablo con todos los sectores. Cuando Gill convoca a intendentes o Carlos Caserio o Gabriela Estévez, todos plantean lo mismo: poner al peronismo de Córdoba, a la política de Córdoba, dentro de un marco nacional”, sintetiza el dirigente, quien remarca que “para discutir con algún sector primero hay que definir qué sos y con cuánto respaldo contás”. “En base a esto se puede definir si se va en alianza o en soledad”, asegura.

Sin cerrar ninguna puerta, reconoce la existencia de “compañeros cercanos dentro de otras expresiones”, pero advierte que “el pragmatismo no es justificativo de todo”. “Hay consenso en la necesidad de construir. En Córdoba había una estrategia priorizando el esquema nacional y la primera mirada es el esquema federal”, asevera no sin antes recordar que en la elección presidencial de 2019, Alberto Fernández cosechó un 30%.
En este esquema, el recambio generacional de los dirigentes seguramente jugará un rol que puede llegar a ser clave con el correr de las semanas y la salida a la arena pública de las ponderadas “encuestas de opinión”. Recién entonces, con más números en la mano, cada sector podrá mostrar qué tiene y qué potencialidades ofrecer en un escenario de paridad.

Más allá de estas expresiones, lo cierto es que la incertidumbre reina por estas horas en el kirchnerismo cordobés, con los prudentes silencios de otros referentes que al mismo tiempo dicen mucho y con miradas expectantes a la espera de definiciones de orden nacional.