La Asamblea Ni Una Menos invita a la reunión abierta de este martes, a las 18.30, en Plaza Italia, para organizar el «Paro Internacional Feminista» que tendrá lugar el 8 de marzo.

La Asamblea Feminista Ni Una Menos de Córdoba lanzó una invitación abierta para participar de la reunión abierta que se realizará el martes 22 a las 18.30 en Plaza Italia, para organizar el sexto «Paro Internacional Feminista de Mujeres, Lesbianas, Lesbianes, Travestis, Trans, No Binaries, Intersex y Bisexuales» que tendrá lugar el 8 de marzo.

Consultada por La Nueva Mañana, Natalia Di Marco, integrante de la organización convocante, subrayó que se trata de una invitación horizontal y abierta «para que se acerquen todas, todes aquelles que quieran formar parte ese día de esta manifestación pública y callejera por la lucha que damos cotidianamente».

Explicó que en estas reuniones se reconoce el trabajo del movimiento de mujeres y la disidencia feminista en Argentina y en Córdoba, «que tiene construido un camino de luchas previo, que se inscribe en el movimiento Ni Una Menos, en la Campaña por el Derecho al Aborto Legal y las luchas históricas del movimiento»; y al mismo tiempo, se nutre de «la riqueza de la diversidad y la pluralidad de las nuevas generaciones que se acercan en los últimos años».

Destacó Di Marco que la convocatoria a la huelga feminista es de carácter internacional, ya que el 8 de marzo el paro se realiza simultáneamente en todo el mundo. «Eso ha logrado evidenciar un movimiento que trasciende las fronteras, que nos encuentra desde diversas realidades para sostener estas luchas contra la opresión patriarcal, el capitalismo y el extractivismo«, completó.

– ¿Qué demandas estarán presentes en el 8M de este año?

– Venimos trabajando con algunos ejes que van a volver a aparecer como la denuncia de la justicia patriarcal, la lucha contra los abusos sexuales contra las infancias y adolescencias, la lucha histórica contra la violencia machista y los femicidios. Pero también desde la perspectiva feminista tenemos una mirada crítica sobre el extractivismo y el ecocidio que viene desarrollándose en nuestros territorios. Tenemos una mirada de alarma y preocupación en torno a la cada vez peor situación social y económica, y el papel que tiene el pago de la deuda externa. Tenemos muy en la mira en el inicio de cada año lo que tiene que ver con los salarios que han venido perdiendo valor adquisitivo y que hoy dan cuenta de una situación gravísima para las trabajadoras y los trabajadores en general. Y la aplicación efectiva de la Ley 27.610 de Interrupción Voluntaria del Embarazo y la de Educación Sexual Integral, que siguen siendo cuestiones que todavía tienen muchas falencias en su implementación.

En relación a la cuestión laboral, Di Marco hizo especial referencia a la consigna «no es amor, es trabajo no pago», que «denuncia la invisibilización histórica de las tareas de cuidado y la desigualdad estructural en lo salarial, con la imposibilidad de acceder a lugares de responsabilidad tanto en los trabajos como en las representaciones sindicales, y un montón de condiciones laborales que atravesamos mujeres, lesbianas, travestis, trans, bisexuales, intersex en nuestros lugares de trabajo y nuestras casas».

– ¿Qué importancia tiene este paro internacional del 8M?

– Por un lado, la importancia del 8 de marzo radica en la recuperación de la lucha histórica de las mujeres obreras, que condensa la lucha contra el capitalismo y el patriarcado. Por otro lado, también tiene relevancia por su carácter global. El paro internacional de trabajadoras es una referencia para diferentes compañeras y compañeros en distintos territorios, que ven nuestra capacidad de movilización y lucha como un faro. Ésa es una responsabilidad histórica y política importante.

Finalmente, a dos años de iniciada la pandemia, Di Marco agregó que esta huelga feminista implica también «reconocer la importancia de la visibilidad callejera, de salir a las calles como espacio en el que no sólo garantizamos nuestras exigencias, sino que hacemos visibles y públicas nuestras luchas«.

Y concluyó: «Dos años de la pandemia y el aislamiento como política pública excluyente, en desmedro de otras formas comunitarias y colectivas de cuidado, debilitó a las organizaciones del campo popular. La asamblea Ni Una Menos y las redes de cuidado feministas que fuimos sosteniendo vuelven a hacer un llamado a ocupar masivamente las calles porque sabemos de la importancia del encuentro para hacer públicas nuestras luchas, pero también como un espacio con una mística propia que habilita esos encuentros físicos y que nos alimentan para seguir sosteniendo este movimiento tan potente».