El presidente de la Sociedad Rural de Córdoba, Pedro Salas, y ex presidente de la Federación Agraria Argentina Eduardo Buzzi hablaron sobre el vínculo de los pequeños y medianos productores con el Gobierno.

Especial para La Nueva Mañana

En el marco de los diferentes intereses que movilizan a heterogéneos sectores de los productores rurales en nuestro país, La Nueva Mañana dialogó con referentes de entidades agropecuarias que se diferencian de las grandes corporaciones agrícolas ganaderas. Pedro Salas, titular de la Sociedad Rural de Córdoba (SRC), y Eduardo Buzzi, ex presidente de la Federación Agraria Argentina (FAA), se refirieron al presente del sector, los problemas y los desafíos.

Salas: “Somos una variedad de actores integrados en la cadena alimenticia de nuestra provincia”.

Las retenciones son instrumentos fiscales impuestos por ley en el gobierno de Cambiemos, y que creemos debieran ser para compensar a los productores y los precios en la incidencia del mercado internacional. (Foto: Télam)

-¿Qué es “el campo” entendido desde la presidencia de la SRC?

– “El campo” abarca un universo de productores, trabajadores y empresarios de las diversas producciones agropecuarias de nuestra provincia: ganaderos vacunos, ovinos, caprinos, equinos, porcinos y aves;  agricultores de cereales, granos y oleaginosas;  trabajadores de la miel, el aceite de oliva, los chacinados, y todo el arco de aceites de soja; los molinos; frigoríficos; alimenticias y complementarias; las cooperativas de productores lecheros; o sea variados actores integrados en la cadena alimenticia de nuestra provincia.

-¿Qué ha cambiado en el vínculo con el Gobierno nacional desde que asumió la nueva administración en diciembre de 2019?

– La vocación al trabajo de los actuales funcionarios. Hasta 2019 a las 15 horas ya no había nadie en los Ministerios; hoy están hasta las 23 horas aproximadamente. Usted hoy pide una audiencia para llevar propuestas de trabajo, o de mejoras para nuestros representados, y siempre nos han atendido con la mejor predisposición, hablando objetivamente. En la Provincia y municipios siempre fuimos muy bien atendidos.

-¿Qué tensiones existen entre sus diversos intereses?

– Las normales dentro de un capitalismo con economía de mercado, con productores mal pagos y precios enormes al final de la cadena en góndola. Esto nos genera mucha angustia, ya que desde nuestra entidad, centenaria y tradicional, consideramos que el productor debe ser en el precio final el que más rentabilidad tiene que tener, por el esfuerzo, la inversión y el tiempo que le dedica al trabajo.

-¿Qué opina de las retenciones?

– Que son instrumentos fiscales impuestos por ley en el gobierno de Cambiemos, y que creemos debieran ser para compensar a los productores y los precios en la incidencia del mercado internacional; para financiar en parte el desarrollo y la integración vertical, ya que para nuestra entidad se debe dar el salto y agregar valor en región con el objeto de mejorar la rentabilidad de la familia del campo.

-¿Cómo evalúa la SRC las medidas del Gobierno para limitar la exportación cárnica?

-Las exportaciones de carne son imprescindibles para el ingreso de divisas en este momento. Creo que debemos poner en activo el Plan Ganadero para poder llegar a los 2 millones de terneros para el año que viene, algo lograble con una política activa en el marco federal y municipal.

-¿Qué opina respecto de la protesta del autodenominado “campo” en San Nicolás el 9 de julio?

– Que fue un acto opositor de un sector. Lanzaron una proclama que en sus 8 puntos no mencionan a la pandemia, ni sus efectos en el país. Estos puntos son para debatir en el Congreso de la Nación. Nosotros no participamos del acto.

-Desde un grupo de apoyo al Gobierno surgió una contra proclama con 9 puntos. ¿Cómo asumieron ustedes ese texto?

– Pretenden indicar el camino a recuperar un capitalismo de producción, trabajo, desarrollo y mejora de nuestro mercado interno, imprescindible para salir de la pobreza que vemos en nuestro país después de 2019, y los efectos de la pandemia en nuestra vida. Tenemos que empezar a ver la salida de la pandemia, que demasiado está condicionando la vida del país y de la comunidad internacional.

-¿Cuáles son los principales objetivos y proyectos en que está involucrada la SRC? ¿Con qué organismos y entidades se encuentran trabajando?

– Estamos trabajando en nuestros proyectos de hidroponía, tanto de forraje como de verduras de hoja, ambos en nuestra entidad, en el predio y campos de asociados. Es un gran desarrollo ya que ha sido premiado por el PNUD, somos pioneros en el tema, y lo estamos proyectando en varias provincias que nos los han pedido. En paridad de género somos la única Sociedad Rural del país que en la CD tenemos paridad de género 50% varones y 50% mujeres-; y esto nos enorgullece. Estamos poniendo a punto nuestro Centro Genético, lo vamos a ampliar y modernizar, lo hemos ofrecido para el Plan Ganadero, y estamos firmando convenios de colaboración y cooperación con universidades nacionales, así como avanzaremos con las Escuelas Agrotécnicas de nuestra provincia y gremios vinculados, como la Uatre. Hemos vinculado nuestra institución con productores agroecológicos, agriculturas familiares y aromáticas, que tienen un potencial importante. En el norte estamos analizando la instalación de salas de faena con los organismos gubernamentales específicos, a los fines de generar puestos de trabajo en zonas rurales postergadas y evitar la faena clandestina, sumando capacitación de los mismos productores, motivo por el que se están firmando convenios al respecto. En el oeste en el recupero de una importante planta fabril y agregar la fabricación de almidón de papa. También con un molino harinero en el sur, recuperando empresas agroalimentarias y agroindustriales muy golpeadas, así como frigoríficos que han cerrado, estudiando con los interesados en reabrirlos. Hoy la actividad hípica es intensa en general y otras vinculados a lo ecuestre, culturales, estamos condicionados en parte por la pandemia para realizar nuestras exposiciones, que esperamos volver a poder hacerlas como es nuestra tradición.

Como política institucional, estamos vinculados a todos los organismos estatales en sus jurisdicciones nacional, provincial y municipal, y a todos los sectores y niveles empresarios vinculados al campo.

El campo” es una simplificación incorrecta de los actores que componemos el campo argentino. Es algo más diverso y complejo, y cuya representación, e intereses de las instituciones que representan los diversos sectores, también son diversas, y en muchos aspectos hasta contradictorias. (Foto: NA)

Buzzi: “Planteamos un Estado regulador y ordenador, que promueva el desarrollo rural”.

¿Cómo evalúa el tránsito del vínculo entre el llamado “campo” y el Gobierno nacional desde que éste asumió en 2019?

-Si la guerra es el fracaso de la diplomacia, la protesta es el fracaso de la negociación. La protesta solo se justifica cuando no hay espacios para negociar, pero ahora los hay en abundancia. En un año y medio ya son varios los momentos en que la dirigencia agropecuaria protestó y movilizó. Yo creo que hay ministros, en particular Basterra, que están a total disposición todo el tiempo. Si bien el Gobierno a veces toma decisiones inconsultas, se debiera estar negociando, proponiendo y avanzando. Yo creo que para los productores más chicos hay mejor predisposición de parte del Gobierno. Si a alguna dirigencia no le gusta un gobierno peronista yo no los voy a juzgar, están en su derecho, pero la FAA tiene oportunidades para obtener logros en materia de los objetivos que persigue.

-Vicentin, ¿fue una instancia bisagra en la relación?

– Es un caso emblemático de cómo no deben hacerse las cosas. El Gobierno, súbitamente, anunció la intervención. Sin explicación previa, sin comunicar claramente los porqués y los cómo. El Estado debía tomar un rol en el comercio de granos, y éste era un buen caso para operar como testigo. Pero el desatino comunicacional dio lugar a fomentar una gran propaganda a favor de los vaciadores de empresas…  como si fuera una causa patriótica. Y la justicia estuvo más aliada a las empresas privadas que al rol del estado. Fue una mala experiencia comunicacional y pésima experiencia política. Los productores aún no han cobrado, y los puestos de trabajo se perdieron. Esta gran porción del comercio exterior de granos va a terminar en manos extranjeras.

-¿Qué cree usted que se entiende por “el campo” desde la percepción de la sociedad?

-“El campo” es una simplificación incorrecta de quienes son los actores del campo argentino. “El campo” da una primera representación…. como si fuera una síntesis, pero es algo mucho más diverso y complejo, y cuya representación, e intereses de las instituciones que representan los diversos sectores, también son diversas, y en muchos aspectos hasta contradictorias. Hubo una visión de “el campo” nacida en 2008 cuando todos salimos reclamar ante una confiscación autoritaria; esto implicó que distintos productores, de distintas pertenencias, se sintieran parte de ese colectivo visible. Ahí se acuñó esa idea de “campo”, pero no es una buena definición; el campo no es una misma cosa. Hay cuatro instituciones tradicionales: La Sociedad Rural Argentina, la Confederación de Sociedades Rurales Argentinas (que nuclea a productores más pequeños), la Coninagro (nuclea a las cooperativas) y la Federación Agraria Argentina (FAA) que nuclea a pequeños y medianos productores y también cooperativas. Hay distinciones de las entidades respecto al tamaño del productor, pero también hay una distinción ideológica. La Sociedad Rural prefiere al mercado como ordenador natural de la economía, en cambio los cooperativistas de Coninagro, y los Federados de Humberto Volando, planteamos un Estado regulador y ordenador como árbitro y promotor, que debe cumplir un rol para el desarrollo rural, el acceso a la tierra y la posibilidad de progreso del productor más débil. Por eso, mientras presidí la FAA el comportamiento de la institución fue de una autonomía total, que podía o no trabajar con la Mesa de Enlace, igual con los partidos políticos y empresas.

-¿Qué temas son los centrales respecto a los intereses del “campo”?

-Los temas actuales que deben abordar, en función de este presente, los representantes de los productores ante el Gobierno nacional -y los gobiernos provinciales- requieren ponerse de acuerdo no en los problemas sectoriales, sino en los que tiene la República Argentina. El foco principal debiera estar puesto en la grave situación en que se encuentra la mayor parte de la sociedad argentina, y las situaciones económicas y sanitarias del país; es decir, estamos en una pandemia que arrasó con nuestra normalidad, y que quizás demore mucho en volver. Ahí el Gobierno debe tomar medidas buscando el consenso con las entidades representativas, las cuales deben tomar dimensión de las actuales condiciones, de modo tal de ser escuchados. Después habrá lugar para los reclamos puntuales.

-¿Qué opiniones le merecen los temas puntuales de la hidrovía, las retenciones, carnes, productores de frutas, y otros que tienen fuerte tratamiento mediático?

-El lugar por donde sale el 60% de nuestra riqueza agropecuaria nacional, la hidrovía, no puede quedar en manos extranjeras. El Estado debe tomar el control del mantenimiento y la fiscalización de lo que entra y sale por el río Paraná. Ese río debiera ayudar a bajar costos. Las retenciones son un mal impuesto, pero mientras estén no pueden ser iguales para todos. Si bien el Gobierno estableció un sistema de reintegro para algunos sectores productores, esto no es suficiente. Respecto a la carne bovina creo que hace falta un plan ganadero para los pequeños criadores de 300 vacas o menos. No puede ser que de 100 vacas salgan solo 42 terneros de destete; eso es un absurdo, debemos llegar a 80. Y eso se logra con la fuerte involucración del Inta, Senasa, etc. Con activas participaciones -como se hizo contra la aftosa-, e implementar fuertes infraestructuras tecnológicas. Los productores de frutas y hortalizas necesitan un sinnúmero de mercados para venta directa a fin de acercar su renta a los precios que paga el ciudadano por sus productos.

-¿Cómo vio la movilización del 9 de julio?

– Estos actos son para hablar y mandar un mensaje. En democracia es absolutamente legítimo. Pero este fue viciado por la presencia de dirigentes políticos, básicamente del PRO -destacando la caricaturesca de Patricia Bullrich-. La protesta, que pudo haber tenido la legitimidad del reclamo respecto a la política económica, terminó siendo un espacio de representación de la principal fuerza política opositora. Quedó empañado el reclamo, y transformado en un mero acto de oposición política. Pero desde allí surgieron una proclama y luego una contra proclama, con 8 y 9 puntos respectivamente… esto fue lo único positivo, porque son propuestas para debates acerca de ideas.

-¿Usted participó?

– No, a mí no me representa. Sobre lo que hagan otras entidades no opino, pero que haya ido la FAA no me cierra; porque terminó contribuyendo a la oposición política en vez de ser una entidad de reclamo y gestión para los pequeños y medianos productores; no solo no fui, sino que expresé mi desacuerdo con esa decisión.

-¿Por qué hay manifestaciones populares que son bien tratadas desde los medios y otras, cuanto menos, desvalorizadas?

-En las manifestaciones populares lo importante es la existencia de una rectitud de intención. Ha habido muchas de sectores antipáticos al Gobierno, sin legítimas razones, y a esas las amplifican para mal enquistar a la gente con el Gobierno; pero cuando están manifestando quienes no tienen sus necesidades básicas satisfechas… o se los oculta, o se los presenta como entorpecedores de la cotidianidad, tránsito, etc. y se los descalifica lisa y llanamente.