Hubo quien llegó a afirmar que había dos mesas: “la de los martes”, que era meramente para conversar sobre estrategias jurídicas y “la de los jueves”, que tenía fines non sanctos.

Cuando un integrante del gobierno de Mauricio Macri decía en su momento “mesa judicial” el sentido era algo bastante sencillo: el grupo de funcionarios que lo asesoraba en su estrategia judicial y que se reunía una vez por semana. En cambio, hoy cuando se habla de “mesa judicial” en las causas que se le siguen a varios ex funcionarios de ese Gobierno, se menciona un entramado de delitos que, por supuesto, esos funcionarios dicen desconocer. No obstante entre una y otra mesa judicial hay nombres en común. Uno de ellos es el de Fabián Rodríguez Simón, que se hizo famoso esta semana al pedir asilo político en Uruguay.

Pero hay otros que lo siguen de cerca, como José Torello, el ex jefe de asesores y amigo personal de Macri. O Pablo Clusellas, ex secretario de Legal y Técnica. Ellos tres eran conocidos como los Newman dentro del Gobierno y tuvieron más de una interna con otra de las figuras de Macri en el ámbito judicial: Daniel “El Tano” Angelici, al que Elisa Carrió acusó de ser un “operador judicial” del PRO.

Su último almuerzo quedó registrado en una nota de un diario amigable: fue sobre el final del gobierno de Macri. La mesa judicial se reunió en La Recova y compartieron una última comida, compuesta por entradas y bebidas sin alcohol. Allí estaban Torello, Clusellas, el entonces ministro de Justicia, Germán Garavano; el entonces secretario de Justicia, Santiago Otamendi, que poco después pasó a ser juez del Tribunal Superior de Justicia porteño (el equivalente de la Corte en la Ciudad); el procurador del Tesoro, Bernardo Saravia Frías; y el representante del Ejecutivo en el Consejo de la Magistratura, Juan Bautista Mahiques, quien saltó sin escalas a ser el jefe de los fiscales porteños.

Ellos eran la mesa judicial oficial del Gobierno de Macri. La que se reunía los martes cada 15 días a evaluar las vacantes a cubrir en el Poder Judicial o diseñar la estrategia jurídica. Algunos de sus integrantes ya acompañaban hace una década a Macri en ese rol, desde que había creado en la jefatura de Gobierno un gabinete jurídico que ya por ese entonces integraban Clusellas, Torello y Rodríguez Simón. Aunque existía desde siempre, como parte del Gobierno nacional, la mesa judicial tuvo su primera aparición pública en 2017 cuando se reunieron con el presidente a analizar el caso de Santiago Maldonado.

De los encuentros de la mesa judicial participaban cada tanto integrantes del Congreso: sobre todo, el senador Luis Naidenoff y el diputado Pablo Tonelli, que integraba el Consejo de la Magistratura. Por supuesto, todos los integrantes de ese grupo niegan tener nada que ver con la “mesa judicial” que investiga hoy por hoy el Poder Judicial. Hay quien llegó a afirmar que había dos mesas judiciales: “la de los martes”, que era meramente para conversar sobre estrategias jurídicas, pliegos de jueces, etc, nada ilícito. Y otra, “la de los jueves”, que tenía fines non sanctos. Julio Saguier, uno de los dueños de La Nación, también aparece vinculado al grupo. Sin embargo los nombres de una y otra se mezclan (por supuesto, si alguien pregunta, nadie estaba en la de los jueves).

El trío Newman

Pepín. El círculo más cercano a Macri son los asesores jurídicos que vienen del secundario Cardenal Newman. A ellos se sumó Rodríguez Simón, un abogado que venía del Champagnat y que, en su momento de mayor visibilidad, fue integrante del directorio de YPF y diputado del Parlasur. También fue abogado del Grupo Clarín y llego a escribir un libro en el que relataba como la Corte iba a fallar a favor del holding por la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual: se titulaba Clarín y la ley de medios. Y el subtitulo era “Claves para comprender cómo resolverá el caso la Corte Suprema de Justicia de la Nación”). Tiene 591 páginas. Nació viejo, porque el fallo salió prácticamente con el libro y fue el contrario al que esperaba.

Rodríguez Simón siempre estuvo enemistado con la otra línea en el Poder Judicial que tenía Macri, “El Tano” Angelici. Llegó aparecer en un video junto a Elisa Carrió, mientras lo atacaba al entonces presidente de Boca Juniors. «Es para Angelici que lo mira por tevé», soltaba Lilita, muy comoda al lado de «Pepín». «Muertos de miedo por las operaciones judiciales de Angelici», decía el tweet de Mariana Zuvic que mostró ese video.

Su pelea con Angelici y con el empresario Cristóbal López seguramente lo fue acercando a Carrió, la única dirigente de Juntos por el Cambio que salió a respaldarlo públicamente en su decisión de pedir asilo político en Uruguay, lo que derivó en un pedido de captura internacional. Por las múltiples peleas y recelos que generó en el PRO, su lista de amigos es corta en ese espacio.

Entre sus amistades, no obstante, está el presidente de la Corte Suprema, Carlos Rosenkrantz. La maniobra para nombrarlo por decreto junto con Horacio Rosatti fue idea de Rodríguez Simón, como es sabido. Tanto él como Torello festejaron la salida de la presidencia de Ricardo Lorenzetti y le prometieron a Macri una Corte afín. Lo único que consiguieron fue una sucesión de fallos con una minoría automática de Rosenkrantz y Elena Highton, que negoció su continuidad en el cargo. Hasta hoy, Macri les factura a Torello y Rodríguez Simón no haber podido controlar la Corte. Hasta se quejó en su libro Primer tiempo de que no le fallaban a favor.

Torello. El más parecido a Macri de sus funcionarios en personalidad, José Torello actuó siempre en tándem con Rodríguez Simón. Hoy guarda un espeso silencio y manda a decir que está “retirado”. La última vez que alguien se fijó, estaba recluido en los campos que tiene en Bragado. Se conocieron con Rodríguez Simón en el estudio Llerena y asociados, como cuenta el periodista Diego Genoud en un buen perfil de Pepín.

Clusellas completa el trío como ex secretario Legal y Técnico en todos los gobiernos de Macri, nacional y porteños. Macri le pidió a Larreta que lo ubicara en un cargo y terminó integrando el directorio de la Auditoría General de la Ciudad. Puesto menor para quien lo siguió a Macri a sol y sombra.

El Tano

El otro polo de los contactos con el Poder Judicial lo ejercía Angelici, como blanqueó Elisa Carrió cuando lo denunció como un “operador judicial”. Angelici siempre mantuvo una relación cercana con Macri, pero siempre estuvo menos a la luz y nunca en cargos formales. De hecho, no se lo vio en ninguna de las reuniones “oficiales” de la mesa judicial. La razón era su enemistad con los Newman. Tras el final del gobierno de Macri, se le generaron varios dolores de cabeza: uno de ellos es la causa de espionaje que se comenzó a investigar en Lomas de Zamora y donde uno de los investigados, Sebastián De Stéfano, le respondía a él. También, hace poco, Angelici perdió la interna de la UCR bonaerense, a la que se presentó como candidato pensando en presidir el partido. No obstante, todavía tiene su bloque de legisladores y terminales en más lugares del Poder Judicial de las que se puede tener cuenta.

Otro de los que no aparecía formalmente en la mesa judicial pero está siendo investigado es, por supuesto, Gustavo Arribas. Al ex titular de la AFI se lo investiga, entre otras cosas, por las presiones de altos agentes de la AFI que denunció un juez para que detuviera a los Moyano.

Quien sí aparecía por las reuniones oficiales y lo tiene o tuvo al Tano como padrino político es Juan Mahiques, quien –hay que decirlo- nació en la familia judicial. Es hijo de Carlos Mahiques, juez de la Cámara de Casación Penal. A lo largo de su carrera trabajó en el juzgado de Ariel Lijo y de Rodolfo Canicoba Corral.

Por una frase sobre este último juez, la citaron a Carrió a dar explicaciones sobre la mesa judicial. Dijo la líder de la CC-ARI: “Cuando se venía el juicio digo ‘si nadie le hace juicio político a Canicoima (SIC) Corral, cómo le van a hacer juicio político a Rafecas por un fallo’. Por peor que sea ese fallo, primero me sacan a los coimeros de Comodoro Py. Se lo dije a un representante de Macri en esa famosa ‘mesa judicial’». Cuando le preguntaron en una entrevista en Clarín a quién le planteó eso, contestó que había sido a Torello. Por ese motivo, pidieron que compadezca los diputados Martín Soria, Rodolfo Tailhade y Eduardo Valdés, quienes habían hecho la denuncia original contra la mesa judicial por “direccionar investigaciones en trámite ante el Poder Judicial que resultaban funcionales a los intereses políticos”.

El ministro

“Garavano no existe. La justicia la manejan los angelicis y los pepines”, le tiró Carrió por televisión. No fue lo peor que dijo la líder de la Coalición Cívica del que fue ministro de Justicia de Macri y que no reportaba ni a los Newman ni a Angelici, sino que articulaba sus dotes de equilibrista. Ex jefe de los fiscales en la Ciudad, siempre se mostró como el más dialoguista de la mesa judicial, por ejemplo, en tiempos de turbulencias con la Corte Suprema. Garavano siguió en contacto con Macri tras la salida de su gobierno, pero volvió a su estudio jurídico. Si bien cada tanto sale a opinar en los medios, parece haber pasado a cuarteles de invierno.

Algo parecido hizo Saravia Frías, el segundo procurador del Tesoro al que eligió Macri, tras sacar del cargo a Carlos Balbín (todo indica que por las diferencias que tenían en la causa del Correo). Todavía sigue ligado a Juntos por el Cambio y los asesora en casos determinados. Como la mayoría de los que integraron la mesa judicial, no imaginaron que estarían siendo citados poco tiempo después de haber dejado el gobierno.