Diez profesionales cuentan cómo es trabajar en la primera línea en los hospitales públicos. Desde que llegó el Covid sus tareas se incrementaron. Dicen que sus reclamos no son escuchados.

POR VIVIANA VILLALBA

Los médicos de guardias de los hospitales públicos de la provincia insisten en la falta de personal y el agotamiento físico y mental que padecen desde que comenzó la pandemia por coronavirus. Una decena de profesionales que trabajan a diario en instituciones de toda la provincia habló con www.cba24n.com. Con temor para identificarse, pero con crudeza, contaron cómo enfrentan su trabajo. Dicen que no tienen respuesta a sus reclamos. Hay médicos anotados esperando que los llamen a trabajar como temporarios.

 

 

Las guardias centrales de los hospitales de la provincia están colapsadas. Los médicos llegaron a un estado de agotamiento que jamás habían vivido. Por el contrario de lo que muchos pensaríamos, cada vez que el gobierno anuncia la apertura de nuevas camas, el personal de salud tiembla: significa más trabajo, porque falta gente.

 

 

La misma situación se repite de norte a sur del territorio de provincial, en Villa María, en Río Cuarto, en Cruz del Eje, en San Francisco, en Alta Gracia, en Sierras Chicas y en Córdoba Capital, donde se concentra la mayor cantidad de población y por lo tanto la mayor cantidad de casos.

 

 

Los salarios que no alcanzan y son poco atractivos para posibles nuevos ingresos en todo el plantel de salud. El poliempleo es un común denominador en el personal de salud de Córdoba, en la necesidad de vivir con dignidad. Las guardias de los hospitales públicos se pagan hasta cuatro veces menos que en el  sistema privado.

 

 

Los médicos de guardia son los que a diario reciben a los pacientes y tienen en sus espaldas la mayor responsabilidad que es evaluar los casos y decidir su destino, además de ocuparse de todas las demás actividades alrededor de un paciente que en muchos casos los excede en tiempo: abrir una historia clínica, realizar hisopados, llevar pacientes a otros nosocomios, todo esto en jornadas donde apenas duermen, comen o se distienden.

 

 

“La problemática de las guardias tiene varias causas, una de ellas es la falta de personal», explica un médico del Hospital Pasteur de Villa María. «En nuestro caso se jubilaron varios médicos de guardia y no se reemplazaron. Y la demanda crece no solamente con patologías covid, hay accidentados, politraumatizados, intoxicados”.

 

 

En Alta Gracia el panorama se repite. “Estamos desbordados. Nosotros somos cuatro médicos por guardia y tenemos más funciones porque no hay médicos clínicos en piso, así que también nos ocupamos de las internaciones», explica un profesional del Arturo U.Illia. Explica que además se sumó la guardia respiratoria que abrió a unos 30 metros del hospital que debe ser atendida por el mismo personal.

 

 

¿Qué más? Estamos trabajando al límite de los recursos y somos sancionados por falta de atención cuando la responsabilidad es del gobierno por no contratar más personal. Faltan enfermeros, camilleros, personal de administración», se quejó.

 

 

Domingo Funes

 

 

En el Domingo Funes la situación es similar. “Antes de la pandemia había un solo médico en la guardia. Luego sumaron contratos temporarios por covid, pero se los van renovando sólo por mes», señala una médica de la guardia del Hospital de Santa María de Punilla

 

 

Según cuenta, en Punilla se abrió un modulo nuevo pero sin personal. «Somos los mismos los que hacemos todo. El modular está a media cuadra y nosotros nos encargamos de atender ahí, vamos y venimos, hacemos los hisopados y llevamos las muestras al laboratorio».

 

 

«El gobierno dice que hay camas pero nosotros hemos tenido pacientes en la guardia con respirador desde la noche a la mañana siguiente porque no había dónde derivarlos”, confieza y asegura que en este momento el hospital está al tope de capacidad.

Rawson

 

 

“Los contratos de contingencia o temporarios sólo dan inestabilidad al sistema, esos médicos saben que en cualquier momento se quedan sin trabajo, están sólo por la pandemia», alerta con mucho pesar una médica del Rawson, en Córdoba capital. Sostiene que «eje central de los problemas sanitario es el poliempleo». Los profesionales trabajan en tres o cuatro lugares con cargas de «60 horas semanales en guardias. «Prácticamente no tenemos vida fuera de nuestos trabajos”, admite. 

 

 

Otra médica del mismo hospital señala: “Los médicos hacemos trabajo administrativo en medio de la pandemia, o de controlar reacciones de la vacuna, tipo de investigación. Tengo colegas que se han anotado para ser personal de contingencia y aún no los llaman, eso de que no consiguen médicos no es real.  Además, el clima es hasta hostil con los suiperiores, no nos escuchan. Estamos todo el tiempo esperando refuerzos que no llegan. Las camas camas que se abren sólo son estructuras de caño con un colchón arriba»

Los salarios

 

 

Los profesionales consultados indican que los sueldos en Córdoba capital son más bajos que en el interior y aún más en comparación con el sistema privado. “Hay gente que es más valiente que nosotros y entiende que no alcanza la vocación para tan bajos sueldos. Tengo colegas que eligen cobrar los 8 mil o 10 mil y hasta 15 mil pesos que se pagan por guardia covid, que trabajar por los 2 mil que (dividiendo el sueldo mensual) cobramos en los hospitales provinciales. Además hay mucha diferencia salarial entre especialidades y también entre las diferentes regiones», dice la trabajadora del Rawson.

 

 

Antes de la pandemia, muchos médicos cordobeses viajaban  a otras provincias para hacer guardias los fines de semana, por mejores salarios, a eso hemos llegado.

 

 

La violencia en las guardias

 

 

Uno de los profesionales cuentó la situación que se vive sin personal administrativo ni de seguridad en los hospitales de zonas más complejas. “Hay déficit en la primera atención», dijo y explicó que la falta de personal administrativo dejó a pacientes y medicos sin la mediacion necesaria, que hacia de contención. «Ahora el paciente llega a la guardia, se juntan todos en una misma sala, febriles no febriles. Ahí hay un teléfono donde tiene que llamar y hacerse anunciar. Esto genera muchísima ansiedad, mucho más que antes, las largas esperas que está habiendo  por la falta de personal y exceso de tareas y trabajo,desencadenan situaciones de violencia, hay robos también», asegura. 

 

 

En el Hospital Florencio Díaz, como los de la capital, ocurren situaciones parecidas, “La policía nos ha dicho que ellos están para cuidar el hospital, a la infraestructura y al mobiliario, no para cuidarnos a nosotros», dice uno de los consultados.

 

 

No se pueden enfermar, ni hablar

 

 

Uno de los médicos concluye: “Hay un estado ministerial policial que nos hace estar temerosos de contar lo que está pasando porque hay castigos y sanciones. Tampoco nos podemos contagiar de covid dentro del hospital porque también nos sancionan. Porque supuestamente nos han provisto de todos los elementos para que no nos enfermemos».

 

 

Hay una nueva disposición que señala que personal que ha sido vacunado aunque sea contacto estrecho tiene que trabajar igual. “Estamos indignados, ponemos en riesgo a nuestros propios compañeros», dice.