Corrupción y pauta publicitaria

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Esta situación absurda en una democracia del siglo XXI, en la que supuestamente la opinión pública es la que encumbra los gobiernos, y ella se alimenta de la libre circulación de la información, hacer recordar las palabras que dijo el periodista John Swinton al respecto hace casi un siglo y medio, en 1880.

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Periodista John Swinton

Swinton fue un notable periodista estadounidense, nacido en Escocia, que  vivió entre 1829 y 1901, que se desempeñó como editor principal en The New York Times  y jefe de redacción del New York Sun. E incluso publicó por su cuenta durante un tiempo, un periódico laboral con el nombre de John Swinton Paper. En un festejo con sus colegas periodistas, invitado a brindar por la “prensa independiente”, Swinson dijo este célebre discurso:

“No hay tal cosa, en esta fecha de la historia del mundo, en América, como una prensa independiente. Ustedes lo saben y yo lo sé. No hay uno de ustedes que se atreva a escribir sus opiniones honestas, y si lo hicieran, ya saben de antemano que nunca aparecería impresa. Me pagan semanalmente para que no publique mi honesta opinión en el periódico en el que trabajo.

A ustedes se les paga salarios similares para cosas similares, y cualquiera de ustedes que sería tan tonto como para escribir sus opiniones honestas, estaría inmediatamente en la calle en busca de otro trabajo que no sea el de periodista. Si se permite que mis opiniones honestas aparezcan en una nota confeccionada por mi, antes de veinticuatro horas habré perdido mi ocupación.

El negocio de los periodistas es destruir la verdad, mentir abiertamente, pervertir, vilipendiar, arrojarse a los pies de las riquezas, y vender su país y su carrera por su pan de cada día. Tú lo sabes y yo lo sé, y ¿qué locura es ésta proclamar una prensa independiente? Somos las herramientas y vasallos de hombres ricos detrás de las escenas. Somos polichinelas de los editores, ellos mueven los hilos y nosotros bailamos. Nuestros talentos, nuestras posibilidades y nuestras vidas son propiedad de otros hombres. Somos prostitutas intelectuales.”

 

Pero hoy la prostitución intelectual del periodista tradicional se ha agravado sustancialmente, por dos razones  concurrentes. Una es la crisis terminal del periodismo gráfico de la era Gutenberg, que con la aparición del periodismo digital y las redes sociales, se ha transformado en un elefante blanco insustentable. La otra es la actual recesión de la economía local, con la baja de la propaganda privada, que debe ser sustituida por la propaganda oficial.

De esta manera ya no solo hay  “hombres ricos detrás de las escenas”, que hasta ahora moldeaban la opinión pública, en base a lo que opina la opinión privada. Sino que también hay gobernantes aviesos, que en base a detentar generosos dineros públicos, han pasado a ser los nuevos “hombres ricos detrás de las escenas”. Que procuran moldear la opinión pública en base sus mezquinos intereses y ambiciones, y pueden dar o quitar sustentabilidad a los medios tradicionales.

Y esto los mismos periodistas lo saben. Y así se han vuelto cómplices de los “hombres ricos” dueños de los medios, que no pueden vivir sin los “hombres ricos” en dineros públicos, que detentan los que gobiernan. Y pretenden perpetuarse indefinidamente en el poder como monarcas, en violación de la regla básica de la democracia que es la alternancia.

No obstante que los periodistas no están inermes ante esa situación de sujeción y dominio. Y por ello bien podrían no consentir en ser “polichinelas” o “prostitutas intelectuales”, como decía Swinton, de los gobernantes de turno. Ya que tienen como arma la huelga de noticias, como la tiene todo gremio, de las que la sociedad está ávida.

Y también puede exigir que existan claras reglas escritas, para la distribución equitativa de la pauta oficial. Y así evitar también que los “hombres ricos” dueños de los medios, sigan enriqueciéndose gracias a su complicidad con los aviesos “hombres ricos” que gobiernan y detentan los dineros públicos.-

Fuente: https://stripteasedelpoder.com/