Alberto Nisman mintió en el formulario original con el que abrió una cuenta secreta que tenía en el Banco Merrill Lynch de Nueva York, con un saldo de 660 mil dólares. El fiscal, para ocultar que era el dueño del dinero, puso como titulares a su madre, Sara Garfunkel, a su hermana, Sandra Nisman, y al técnico informático Diego Lagomarsino. Pero Nisman se puso a sí mismo como apoderado, es decir como la persona que manejaba la cuenta.

El detalle es que en el renglón sobre su profesión consignó abogado y puso por escrito que era abogado en actividad. O sea, escondió que era fiscal y, por lo tanto, lo que los norteamericanos llaman «persona políticamente expuesta».

Por estas falsedades, la Fincen, que es el órgano sobre lavado de dinero de Estados Unidos, bloqueó la cuenta.

Ahora, el juez Marcelo Martínez de Giorgi que investiga el origen de la fortuna escondida de Nisman, pidió un informe completo de esa cuenta, es decir de dónde salió el dinero. Página/12 adelantó la información en forma exclusiva y reveló que el magistrado embargó los bienes de Garfunkel, Sandra Nisman, Lagomarsino y la sucesión de Alberto Nisman. Además Martínez de Giorgi dispuso que se estudie con qué fondos Nisman compró tres terrenos en Punta del Este y dos departamentos en Palermo Hollywood.

Rodolfo Canicoba Corral, el juez que tuvo el expediente al principio, también tenía indicios de alguna propiedad oculta en Miami y otra cuenta en un banco israelí. Los informes están pendientes.

Está claro que parte de los fondos provinieron de fundaciones de derecha de Estados Unidos pero la sospecha es que Nisman tuvo otros ingresos clandestinos cuyo origen sigue sin conocerse.