Argentina vive una de las semanas más tristes de su historia. Diego Armando Maradona, “el capitán de nuestros días más felices”, ha muerto. El astro argentino del fútbol mundial tenía 60 años y su corazón dijo basta. El pueblo llora su pérdida en cada rincón del país y lugar del mundo por donde pasó con su magia.

¡Gracias por la felicidad, Pelusa!

“Y arranca por la derecha el genio del fútbol mundial…”

Han pasado tantas horas y todavía estamos esperando que alguien diga que fue todo un montaje, una desubicada broma, que era fake news, que resucitó… Pero no, es real.

En la ciudad los autos parece que van en cámara lenta. Los peatones tienen una mirada perdida. Muchos andan con camisetas de la Selección o del Napoli. Así están las calles argentinas.

Todavía lloramos, lloramos, lloramos y seguiremos llorando; porque no se fue sólo el mejor futbolista de todos los tiempos, se fue el superhéroe de un país acostumbrado más a los villanos, se fue el capitán de nuestros días más felices. Y esos días “felices” en realidad estaban en medio de contextos tristes como, por ejemplo, la hiperinflación. Y él, DIEGO ARMANDO MARADONA, nos la hizo olvidar eludiendo “a cuento inglés”, y haciéndonos unir “en un puño apretado”.

Son más de 48 horas de luto. Son más de un millón de personas en Casa de Gobierno despidiéndolo. Es la Bombonera, La Paternal, Chaco, Córdoba, Rosario, La Plata. Es Mendoza y Jujuy. Es Tucumán y Santiago del Estero. Es Embalse, Hernando, Villa María, Río Cuarto, Alta Gracia, Calchín, Ticino, Pasco, Corral de Bustos, Cosquín o La Calera… Somos todos que aún no lo podemos creer y cuando caminamos por estas calles, que jamás se acostumbrarán a vivir sin él entre nosotros, nos miramos y en silencio nos consolamos. Como ese nono que me miró en la Plaza Sobremonte y se secó las lágrimas con un pañuelo gris y blanco.

Maradona pisó suelo cordobés por primera vez en su vida el 17 de diciembre de 1973. Fue en la localidad de Embalse para participar de los Juegos Nacionales Evita siendo un niño.

Me tiemblan las manos mientras tecleo estas líneas, porque el 25 de noviembre de 2020 fue el día más triste de la República Argentina en medio de un año plagado de angustias e impotencias.

Es que nos dimos cuenta que no, no, no, el “Pelusa” no es (era) inmortal.

El 25 de noviembre de 2020 nuestro capitán sufrió un paro cardiorrespiratorio en la casa de Tigre donde se había instalado tras su operación en la cabeza por un hematoma subdural. Tenía 60 años y su corazón, ese corazón que parecía de hierro, dijo basta. Intentaron reanimarlo, pero ya estaba. El Diego cansado de tantas presiones e ingratitudes, emprendió el viaje que desde hace años soñaba, el viaje para ir a reencontrarse con doña Tota y don Diego. Y entonces, ahora, por fin, estará en paz.

Y perdón, me corrijo, sí ES INMORTAL; inmortal en los corazones de los que nacimos lejos de los privilegios, de los lujos; será ETERNO en los que nacimos en esos “barrios privados” de comodidades, pero llenos de agradecimiento por nuestros héroes.

Es eterno e infinito. Sus laureles sean eternos.

“Cuando estabas con Diego era como estar en el paraíso, siempre sucedían cosas lindas alrededor de él”.
(Osvaldo Ardiles)

“… siempre Maradona, genio, genio, genio, ta, ta, ta…”

Pero claro, acá, en la tierra, nos quedamos lamentándonos. Y somos egoístas.

El mundo sigue transcurriendo, aunque parezca que todo va en cámara lenta. Tenemos los ojos colorados y evitamos que se den cuenta que estamos llorando. El suelo “que regó de gloria” sigue, y te extrañaremos por siempre; porque se fue el último héroe y prócer de este país.

Porque el Diego fue más que el sólo hecho deportivo, el de haber convertido los goles más bonitos de los mundiales, el que levantó la Copa del Mundo, el que bailó a los ingleses, el que hizo desparramar en el suelo a los italianos ricos del norte, el que hacía jueguitos con una naranja, el que de tiro libre la ponía en el ángulo, el que le marcó cuatro goles a Gatti, el que en su debut tiró un caño… fue más que un deportista, fue un hecho cultural, social y popular.

“Mucha gente se aprovechó de la bondad de Diego Armando Maradona.”
(Pedro Pablo Pasculli)

Por eso la conmoción es mundial.

Y por tal motivo el jueves fue la portada de diarios de Inglaterra, Brasil, Italia, Nigeria, Ruanda, Dinamarca, Irán, Estonia, España, Israel, Palestina, Rusia, China, Zimbawe, Finlandia, Costa de Marfil, Camboya, India, Egipto, Chipre, Albania, Kirguiszistán, Kosovo…

Por eso, a las 10 de la noche salimos a aplaudirte y decirte gracias. Y el aplauso continúa mientras te vamos a despedir en la Casa Rosada, aunque a algunos les moleste. Es que el Diego fue (es) tan grande que sigue exponiendo a la mala gente.

“Barrilete cósmico, de qué planeta viniste”

Y fue contradictorio. Un día dijo una cosa y otro dijo otra, pero jamás se asoció al poder salvaje. Por eso fue el primero en denunciar a Blatter y Platini, y todos sabemos el final.

Por eso, no sólo el país llora a Maradona. El mundo lo llora y extraña. Por eso en Milano o en Madrid o en Liverpool o en Marsella hacen minutos de silencios que se escuchan bien fuerte y nos rompen el corazón. Sí, en la Italia rica y en Inglaterra le rinden homenaje. Y también en Brasil.

“Sin vos el fútbol no será igual”.
(Ricardo Bochini)

“Diegol, Diegol, Diego Armando Maradona…”

Y su voz retumba y retumba. “Gracias por haber jugado al fútbol… Gracias a la pelota”. El video es viral. No para de reproducirse. Lo pasan en todos los canales. Está en todas las redes sociales. Es viejo, pero es actual. Así de GENIO era el Pelusa. Esa frase es del propio Maradona entrevistando a Maradona en el legendario programa “La noche del 10”. ¡Qué tremendo genio! Único e irrepetible.

Y a modo de cierre de este texto escrito con las manos temblorosas y disculpándome hacia los lectores por tan poco profesionalismo, quiero pedirte disculpas “Pelusa”.

“Dios fue generoso hasta en eso, la última ovación a Maradona fue en el lugar que él quería (la Bombonera)”.
(Miguel Ángel Russo)

Sí, sí, Pelusa, pedirte disculpas por haberte puesto tantas cargas que no merecías. Depositamos en vos nuestras frustraciones y nuestras esperanzas. Es que nos hiciste muy felices. Mis días más felices tienen tu sonrisa dentro de una cancha de fútbol. Los días más felices, tienen tus goles, tus risas y tus enojos.

Diego Armando Maradona nos hiciste muy felices y te lo agradeceremos eternamente.

Gracias, Pelu…

“Gracias, Dios, por estas lágrimas…”