Por videoconferencia, el testigo Rodolfo Novillo insistió ante el tribunal con el pedido de justicia a 44 años del secuestro, desaparición y muerte de su hermana Rosa Novillo Corvalán.

El ex preso político Rodolfo Novillo declaró este lunes como testigo, en el marco del juicio por los “Vuelos de la Muerte” en Campo de Mayo, uno de los más grandes centros de detención, tortura y exterminio de la dictadura cívico-eclesiástica-militar. La causa “Malacalza” tiene cuatro víctimas, una de ellas la cordobesa Rosa Novillo Corvalán, que como su hermano militaba en el Partido Revolucionario de los Trabajadores-Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT-ERP).

Según testimonios, Rosa –o “Tota”- fue secuestrada en Campana, mantenida cautiva en Campo de Mayo y arrojada al Río de la Plata desde un helicóptero o un avión dependiente de esa guarnición del Ejército. Pero el 4 de diciembre de 1976 sus restos aparecieron en la costa bonaerense, cerca de Magdalena, y dos policías lo hicieron identificar, pese a lo cual fue enterrada como NN en el cementerio de esa localidad. Muchos años más tarde, el Equipo Argentino de Antropología Forense identificó el cuerpo, que la familia inhumó en un cementerio de Villa Allende.

Novillo inició su relato ante el Tribunal Oral Criminal 2 de San Martín contando quién era su hermana, cuáles fueron sus ideales de revolución y cambio social y los múltiples incidentes –allanamientos, clandestinidad, prisión y fuga de la cárcel del Buen Pastor- que signaron su derrotero militante en los primeros años 70.

En esa línea, trazó un panorama historio familiar y del clima de época, y refirió que su hermana, maestra egresada de la Escuela Carbó, “se vinculó con los sectores obreros y era audaz, bonita, alegre y valiente”. Mientras él declaraba, desde un afiche pegado en la pared “Tota” sonreía, en una foto tomada a sus 19 años.

“Mi hermana estaba en pareja con un militante del PRT, Guillermo Pucheta, sindicalista de Perkins. Se fuga del Buen Pastor y la organización la destina a Campana, donde vivían en una casa. Allí hace amistades y una amiga, Luisa, la vio por última vez a mediados de mayo de 1976”, señaló Novillo. Pucheta ya había sido secuestrado antes, y permanece desaparecido.

El testigo destacó ante los jueces la tarea de su hermano Julio, fallecido, en la reconstrucción de la historia de su hermana –que incluso fue aportada a la justicia- y precisó que el cuerpo hallado en las costas del río tenía tres disparos: en una pierna, en el omóplato y en la cabeza, de atrás hacia adelante. “La remataron a traición”, señaló.

Contó también la odisea vivida a fines de los 90 con la identificación del Eaaf y la recuperación de los restos, y celebró que a su hermana “hoy empieza a hacérsele justicia”.

“Sobre Tota hubo ocultamiento, en el marco del gran ocultamiento que fue el proceso militar” dijo, se explayó sobre la hipótesis cierta del embarazo de Rosa y cerró su exposición pidiendo “Nunca Más a los golpes militares” en el país.

El juicio tiene cinco imputados: el ex Jefe de Institutos Militares Santiago Riveros; y los ex aviadores Luis del Valle Arce, Delsis Malacalza, Eduardo Lance y Alberto Conditi, que integraban el batallón de Aviación 601, con sede en el Cuerpo IV del Ejército. Un sexto acusado, Alberto Devoto -ex funcionario del gobierno provincial comandado por  José Manuel de la Sota- fue apartado del proceso por razones de salud.