Córdoba y las preocupaciones por venir

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Mientras la vuelta a la actividad representa un “alivio” para algunas localidades, empiezan a preocupar las finanzas municipales. En las grandes ciudades, todo sigue igual.

La tercera etapa del aislamiento social, preventivo y obligatorio comenzó en Córdoba con nuevas disposiciones que avanzan en la flexibilización que venía siendo reclamada desde diversos sectores relacionados con la producción y el mundo del trabajo.

Si bien al cierre de esta edición todavía no se habían tomado decisiones sobre nuevos criterios relacionados con actividades recreativas y de esparcimiento, el Centro de Operaciones de Emergencias (COE) definió a comienzos de esta semana habilitar actividades en más de 370 localidades de la provincia que se encuentran libres de la circulación viral del Covid-19.

Con protocolos específicos para cada caso puntual, la Provincia decidió avanzar con la apertura paulatina de comercios, los permisos para continuar con los trabajos en las obras privadas y las actividades de profesionales independientes que no requieran “contacto físico estrecho”.

El martes por la noche, el ministro de Industria, Comercio y Minería de la Provincia, Eduardo Accastello, confirmó que las plantas industriales listas para volver a la actividad son 820 y que 7.200 trabajadores estaban en condiciones de reincorporarse a sus actividades en 371 localidades del interior. Ese cambio paulatino, por ahora deja a un costado a las grandes ciudades.

Nosotros estamos en una zona blanca, no hemos tenido ningún caso en nuestra localidad ni en los pueblos más cercanos al nuestro, por lo que esta decisión del Gobierno me parece acertada ya que nos libera de una situación compleja y se empieza a avanzar en las circunstancias que agilizan la salida de esto”, dice Pedro Dellarossa, intendente de Marcos Juárez.

En diálogo con La Nueva Mañana, el hombre del PRO reconoce que la situación en su ciudad no se modificó en un 100% a razón de las actividades principales que motorizan el andar económico de la región y que se encuentran insertas entre las excepciones al aislamiento dispuesto a nivel nacional.

Marcos Juárez estaba en funcionando casi en un 50% y a partir de esta semana se liberó la industria, se reactivó la obra pública y se abrieron más locales en la zona comercial, esto agiliza mucho más cuestión”, asegura Dellarossa.

Las finanzas municipales empiezan a inquietar a los intendentes

La semana que pasó algunos intendentes comenzaron a advertir la baja de los montos de la coparticipación y la posibilidad de que el parate general les empezase a generar problemas para hacer frente a los sueldos en cada uno de los municipios y comunas que les toca administrar. Parcialmente solucionado el problema en abril, la preocupación son los sueldos de mayo y, en ese sentido, también se celebra la decisión de la flexibilización de las restricciones.

Al respecto, Dellarossa responde con otra pregunta. “¿Cómo no va a haber impacto económico y cómo no vamos a sentir eso en las finanzas públicas si las industrias están paradas, no hay generación de riquezas y la gente no puede pagar impuestos?”. El desafío del día después de la pandemia es un tema que, por el momento, los dirigentes prefieren no tocar. La mayoría sabe que lo urgente es la salud y en esa dirección apuntan todos sus esfuerzos, aunque no dejar de otear que, en el horizonte, el panorama se presenta complicado.

En esa dirección debe leerse la decisión del intendente de Jesús María, Luis Picat, quien ayer anticipó que le solicitará al COE Central que revea la medida que establece a su ciudad como zona roja, para así poder retomar algunas actividades productivas.

En ese sentido, Pablo Rosso advierte que en el caso puntual de Villa María “el pago de las tasas se ha retraído en un 60%”. “Vale aclarar que en estas ciudades más grandes los ingresos por tasas son superiores a la coparticipación, que además se redujo en un 40,19%”, advierte dejando al descubierto la complicada situación de la mayor parte de los municipios y comunas dispersos alrededor de la provincia.

“Hay un escenario complejo porque tenemos que mantener un nivel de erogaciones muy importantes. Vamos a tener que priorizar los sueldos y el funcionamiento institucional básico y reducir todos los programas que no apunten a la salud, a la seguridad y a las políticas en materia social, que son los tres aspectos centrales para hacer frente a esta pandemia”, dice el intendente a cargo de la Municipalidad de Villa María.

Luego de una serie de reuniones que contaron con la presencia de los principales actores del sector, el COE Pasteur (que involucra a 71 localidades y más de 440 mil habitantes) analiza una propuesta de protocolo para reactivar la obra privada que sólo en Villa María asciende a 373 obras ya iniciadas y otras 400 que están habilitadas para iniciarse. “Necesitamos volver lentamente a retomar la actividad en el sector porque es uno de los que más sintió el parate de la actividad”, dice Rosso a La Nueva Mañana.

“Al principio hubo una gran expectativa con el discurso presidencial pero luego fuimos asimilando las decisiones que se fueron tomando desde el COE Central de la Provincia”, señala el mandatario que también advierte que la industria alimenticia, de gran presencia en la región, no ha paralizado su producción, como tampoco ha sido total el freno de la industria metalmecánica que abastece de insumos a dicho sector considerado esencial por las normativas nacionales. “En un escenario en el que la ciudadanía ha respetado con mucha seriedad el aislamiento, el comercio también se ha podido ir reactivando lentamente en su modalidad delivery. Pero hay una demanda de mayor apertura. Todos esos reclamos estamos intentando atender trabajando en conjunto con la Municipalidad de Villa Nueva y en contacto permanente con los demás intendentes de la región”, dice Rosso.

La construcción y la metalmecánica, los gigantes dormidos que esperan despertar

La actividad en los grandes centros urbanos continúa, en líneas generales, con las políticas de aislamiento social dispuestas desde finales de marzo. No obstante ello, hay algunas actividades que también van retomando su ritmo, aunque muy paulatinamente, a partir de algunos acuerdos alcanzados con las autoridades provinciales.

“Desde los tiempos previos a la cuarentena, tanto nosotros desde el gremio como la empresa empezamos a trabajar en un protocolo de seguridad para llevar adelante la actividad tomando los prevenciones del caso. Cuando se dictó el aislamiento, esos protocolos se fueron actualizando acorde a las recomendaciones de las disposiciones de la Provincia y la Nación”, dijo a La Nueva Mañana el vocero de Smata en Córdoba, Leonardo Almada.

Con esos protocolos comenzó a funcionar este miércoles la planta de Volkswagen Córdoba dedicada a la producción de cajas de velocidad, cuya producción es destinada exclusivamente a la exportación. “Las empresas que producen bienes exportables y las que producen maquinarias agrícolas son las únicas que están habilitadas para funcionar. La planta de CNH Industrial que produce tractores y cosechadoras viene funcionando desde hace unas semanas, pero ninguna de las otras está trabajando y no creo que vuelvan a hacerlo hasta que termine la cuarentena”, dice Almada que también reconoce que Fiat ya anunció que retomará su funcionamiento el 11 de mayo, aunque no se brindaron mayores precisiones del caso.

Distinta suerte corre otra de las actividades que mayor cantidad de trabajo genera en los grandes conglomerados urbanos: la construcción. “Nosotros estamos de acuerdo con todas las medidas que está tomando el Presidente pero necesitamos que se motorice la actividad”, dice Néstor Chavarría, el secretario general de la Uocra en Córdoba, que estipula que desde el comienzo del aislamiento hay más de 8 mil trabajadores parados en los grandes centros urbanos que son precisamente los que el COE considera “zonas rojas”.

Desde el gremio están solicitando una mesa de trabajo intersectorial, que involucre a todas las empresas del sector y las autoridades provinciales y municipales. “Somos unos de los primeros sectores que tiene un protocolo elaborado en materia sanitaria y creemos que tenemos que sentarnos a pensar cómo se empiezan a habilitar la vuelta a la actividad. Pero tenemos que discutir qué obras se privilegian. Hay empresas que no le dan baños a los trabajadores, menos le van a dar alcohol en gel, a esas hay que controlarlas y habilitarlas al último de todo”, advierte Chavarría.