La entrega de la fibra óptica más grande del país, de los satélites en órbita, de la conectividad en escuelas rurales y del Datacenter, a manos privadas, surge como una de las mayores entregas de soberanía por parte del gobierno de Javier Milei.

Quienes trabajamos en Arsat, siempre decimos que Arsat es ante todo Soberanía:

Tenemos la red de fibra óptica más grande del país, llegamos a pueblos recónditos y de pocos habitantes, y llegamos para que distintas cooperativas conecten hogares, centros de salud y escuelas, algo que, en la mayoría de los casos, no es rentable para un actor privado. Son 34.000Km de fibra que recorren el país de extremo a extremo, incluido un cable submarino que llega a Tierra del Fuego.

También tenemos dos satélites en órbita, de producción nacional y que protegen un territorio argentino muy lejano: las Posiciones Orbitales (72° Oeste y 81° Oeste). Arsat se creó en 2006 para proteger y explotar esas Posiciones Orbitales. Eso requería tener un satélite en ese lugar que pudiera emitir señales. El Arsat 1 y el Arsat 2 fueron construidos en Bariloche y puestos en órbita en 2014 y 2015. Desde entonces, ambos satélites brindan servicios de conectividad local e internacional: por ejemplo, servicios para que en toda Argentina accedamos a internet y a la Televisión Digital Abierta (TDA). Además desde mayo de 2017 se implementó el programa “Escuelas” que llevó conectividad a más de 6.000 escuelas rurales.

Hoy hay casi 6.000 escuelas rurales conectadas vía Arsat. El Gobierno Nacional presidido por Javier Milei quiere cambiar esto y generó las condiciones para desconectar a esas escuelas de Arsat para conectarlas a Starlink, empresa privada estadounidense: Hace años, desde que asumió MIlei, que el estado no paga los servicios que ofrece Arsat en distintos puntos del país, generando así una deuda millonaria, que por un lado desfinancia a la empresa nacional y por el otro ayuda al gobierno con un ficticio déficit fiscal.

En el país hay 18.000 escuelas rurales en total, sin embargo, el Gobierno, en vez de intentar darle conectividad a las 12.000 que faltan, apunta a eliminar lo que ya hizo (bien) Arsat y le da el negocio a su amigo personal Elon Musk. Esto significa que los avances tecnológicos que se hicieron en muchas áreas de nuestro territorio nacional en los últimos años, con fondos públicos, ahora se pierdan; y peor aún, ahora hay que pagar un costo extra por ir a retirar los equipos y que Arsat pierda los ingresos por los servicios que presta a esas comunidades. De hecho es tan clara la búsqueda de desfinanciación que la ENACOM, el ente que regula las telecomunicaciones a nivel país, hace varios años que no le paga los servicios que presta Arsat, pero en cuestión de días adjudicó, y pagó, el contrato a la empresa del amigo Elon Musk. ¿bastante claro, no?

Arsat: otra pérdida de Soberanía (y una deuda millonaria)

Arsat es de todos: es decir, es nuestra como sociedad. Genera trabajo legítimo y de alta calidad en nuestro país, de manera federal. Conecta pueblos y ciudades contemplando La Antártida, desde Ushuaia, a La Quiaca, desde el Este al Oeste. Sin embargo, desde que asumió Milei, se fue el 20% de los empleados, en muchos casos, personas muy capacitadas que trabajaban en, y para, todo el país. Más aún, en un contexto de creciente pérdida de soberanía el gobierno le regala dólares frescos, que tanto nos cuesta conseguir, a sus amigos extranjeros mientras sostiene una deuda millonaria con ARSAT.

No hay una razón explicitada por el Gobierno para preferir pagarle a una empresa extranjera por brindar el servicio, o el argumento paupérrimo es la velocidad del servicio, según dicen. Pero ¿saben qué? No hace falta tanta velocidad de bajada de datos en las escuelas rurales, es innecesario, una persona que sabe del tema lo ejemplificó de manera simple: no necesitás un auto de carrera para andar por la ciudad, con un auto común estás bien, y así es, con el servicio que presta Arsat es más que suficiente para que las Escuelas brinden contenidos educativos y conectividad a sus alumnos. Lo lógico sería planificar alguna participación pública-privada o joint venture que pudiera sumar esfuerzos en vez de restar a lo que ya se hizo. Con todo esto es claro el punto no es mejorar los servicios que hoy brinda el Estado: desde el Gobierno de Milei, hay una clara intención de perder (a propósito) soberanía, de desgastar los recursos públicos y una búsqueda de desfinanciar a las empresas públicas con malversaciones y malos manejos, para luego decir que no funciona. Para hablar un poco de números, hoy Arsat cuesta aproximadamente un tercio de lo que cuesta Starlink. Una diferencia significativa que demuestra que no buscan ahorrar o hacer más eficiente el Estado sino, lisa y llanamente, desfinanciar a ARSAT. No es la primera vez que Milei hace esto. Hace dos años se fueron desconectando los CAPs (Centros de Atención Primaria) que también tenían la misma finalidad: llevar conectividad a pueblos pequeños. Eran los centros que permitían tener señal de celular, por ejemplo en alta montaña para los habitantes de la zona, como externalidad positiva de un servicio público nacional. Eso hoy se perdió.

Por último, Arsat tiene un Datacenter con las últimas actualizaciones tecnológicas, reconocido a nivel mundial: una “nube” pública y nacional. Ahí se guardan datos de bancos, empresas privadas y organismos nacionales; y su tecnología podría usarse también para avanzar en la implementación de Inteligencia Artificial en Argentina, beneficiando la productividad y los negocios. Pero el Gobierno de Milei decidió migrar esos repositorios de datos hacia Amazon y Google. No importa dónde miremos: la política libertaria sigue golpeando nuestra soberanía y busca dañar aquello que tanta dedicación y recursos nos ha costado construir a la sociedad argentina.

 

Nota: En Arsat nos encontramos con medidas de fuerza gremial dado que hace 3 meses que no tenemos paritarias y nuestros salarios están un 50% por debajo de lo que deberían, con un conflicto iniciado en 2023 luego del cambio de gobierno.