La dupla presenta «Bodas de coral» en el Auditorio Belgrano

Después de una década sin grabar juntos, regresaron con un álbum dedicado a las canciones de amor, de Alejandro Sanz a Pablo Milanés, con Sandro, Leonardo Favio, Carlos Gardel, Alejandro Lerner y Nino Bravo en medio. “Nos elegimos porque somos complementarios, nos sentimos contenidos en lo que hace el otro y porque nos admiramos, nos respetamos y nos queremos”, afirman.

“Respeto, amor, compañerismo, complicidad y no competencia. Nosotros nos llevamos muy bien, nunca dejamos de vernos ni tuvimos crisis ni peleas”, resume Lito Vitale, sentado en su estudio de San Telmo, sobre su vínculo musical con el cantante Juan Carlos Baglietto. “Nos tomamos un receso de casi diez años, pero nunca dejamos de vernos en ese tiempo. Nos elegimos porque somos complementarios, nos sentimos contenidos en lo que hace el otro y porque nos admiramos, nos respetamos y nos queremos”, suma Baglietto sobre estos 35 años de historia compartida. A modo celebración, acaban de publicar el disco Bodas de coral (2026), que presentarán este sábado 15 de agosto a las 18.30 y a las 21, y el domingo a las 21 en Auditorio Belgrano (Virrey Loreto 2348).

La particularidad del nuevo disco del dúo es que se trata de un repertorio constituido por nueve canciones de amor. Un abanico que va desde Alejandro Sanz hasta Pablo Milanés, pasando por Sandro, Leonardo Favio, Joan Manuel Serrat, Nino Bravo, Carlos Gardel, Jaime Roos y Alejandro Lerner. “Todos los discos que hicimos en mayor o menor medida tienen una bajada poética de buen nivel. Y acá también. Si bien narran historias de amor, lo hacen de una manera que está buenísima, que es linda, amable y emotiva”, define Vitale sobre el eje conceptual del disco. “El resultado nos gusta, nos parece que es un nuevo mojón en nuestro camino. Nos sacamos el gusto de buscar nuevos conceptos. En el concierto, por supuesto, estarán las canciones de Juan de siempre que son necesarias e imprescindibles”, resalta el pianista.

El sonido del álbum, que suena sofisticado y elegante, sin perder cierta simpleza y frescura de lo popular, fue grabado con la banda estable del dúo: Rocky Fernández en batería, Marcela Galván en saxo barítono y alto, Valentina Pérez en saxo tenor, Clara Lodi en trompeta y Julia Di Paolo en el trombón. “Y mi hijo Jano Vitale toca el bajo. Es una banda excepcional”, celebra el director musical, quien también se animó a cantar “No hace falta”, de Alejandro Lerner. “Es muy orgánico todo, no es que hay un método determinado. Y como nosotros respondemos a nuestras propias voluntades y necesidades, todo lo que hacemos es culpa nuestra. Lo bueno y lo malo”, entiende Baglietto, quien le aporta aquí su voz profunda y sentimental a clásicos de la música popular argentina como “Penumbras”, “Ella ya me olvidó” o “Cuando tú no estás”.

“Decidimos hacer un disco de canciones de amor, y empezamos a abordar repertorio que Lito proponía y yo también. Tenemos un entorno de gente que también propone. Por supuesto, las decisiones finales las tomamos nosotros”, explica el cantor rosarino. “Empezamos a barajar canciones que en otras épocas no nos gustaban porque las canciones de amor nos parecían un género menor. Las veíamos desde un lugar de músico de rock que mira de reojo otras músicas. Nosotros no respondemos a intereses de otra gente sino de nosotros mismos. O nuestro entorno inmediato: parejas, hijos y equipo de laburo. Entonces, se fue armando en base a un repertorio muy variado, como casi siempre hacemos”, completa.

Y sigue Baglietto: “Que fueran canciones de amor emblemáticas, en algunos casos, y tratando de darle un carácter propio, tanto por lo que propone Vitale musicalmente con los arreglos y yo cantando. Donvi, el papá de Lito, decía que nosotros interveníamos las canciones. Ese es un poco el plato de la casa y este disco no es la excepción. Abordamos las canciones, pero tratamos de darle carácter propio”. En el repertorio, también interpretan gemas como “Amándote”, del uruguayo Jaime Roos; “Lucía”, de Joan Manuel Serrat, o “El breve espacio en que no estás”, del trovador cubano Pablo Milanés. “Somos un dueto de intérpretes. Yo he compuesto música y Juan también. Pero el dúo básicamente se encarga de interpretar e intervenir las canciones, solo tenemos un disco con temas originales”, precisa Vitale.

-Mercedes Sosa ponía en valor la importancia de organizar un repertorio, y sobre todo qué cantar y cómo cantarlo. ¿Cómo es en este caso?

Lito Vitale: -Qué decir es importante, sí. Cuando vos elegís un repertorio en el que hay alguien que canta es bueno tener en cuenta lo que dice esa letra para que el cantante pueda interpretarla desde un lugar personal. Yo he hecho un par de propuestas que Juan no aceptó porque no puede meterse en ciertas canciones. Pero en muchas otras sí. A veces coincide la propuesta con lo que él quiere decir o cómo puede meterse en la piel de una canción, como “Lucía” o “Penumbras”.

Juan Carlos Baglietto: -Las cosas son defendibles en la medida en la que uno está convencido de esas cosas. Es difícil defender algo en lo que vos no creés. Después está la cuestión técnica, el análisis de los arreglos de Lito, la sonoridad de la banda grande, y cómo eso combina con las tonalidades de las canciones que él elige para que yo cante sabiendo cuál es mi registro y cómo puedo dar lo mejor de mí también.

L.V.: -También uno piensa a veces que le aporta algo a una canción, pero no le aporta nada. Por eso nunca la música o el arte implica faltarle el respeto a nadie, todo es bienvenido.

-¿Cuáles fueron las premisas de la dirección musical?

L.V.: -Nosotros tenemos los roles muy determinados. Está todo pensado en base a la frutilla del postre que es la interpretación de Juan. Todo eso para abajo es mi trabajo, que también está sujeto a sugerencias mutuas, porque somos un dúo que nos queremos, no competimos, disfrutamos el uno del otro, y también sugerimos arreglos y formas de cantar. Mi rol es tratar de presentar un concepto, de proponer algunas de las canciones y acompañar el fraseo de Juan de tal manera que potencie su interpretación. Esa es la idea. Y también somos dos personalidades, por eso somos un dúo.

J.C.B.: -Claro, esto no es un cantante acompañado por un pianista o un pianista que tiene un cantante…

L.V.: -Es un compromiso mutuo por el proyecto en sí. Ya nos conocemos un montón y muy rara vez sucede algo que a uno no le gusta del otro. Le propuse a Juan una canción que él no quiso cantar. Incluso, se enojó porque le insistí mucho (risas). No la sentía posible. A mí me parecía tremenda. En el concierto quiero hacer un concurso para que la gente responda qué canción le propuse a Juan que él no quiso cantar.

-En todos estos años, el público siempre los ha acompañado.

J.C.B.: -Sí, tenemos una gran ventaja. A pesar de haber transcurrido una bocha de años, el público nos sigue acompañando. No sabemos a ciencia cierta si el proyecto va a funcionar bien o mal, pero sabemos que hay un piso de gente que nos acompaña y nos viene siguiendo a través de los años. Somos muy agradecidos con el público, que en definitiva es el que nos permite también virar y meternos en proyectos tan disímiles unos de otros. Creo que cuando la gente va a un concierto nuestro va un poco entregada a que le propongamos y eso está buenísimo. Porque también te quita la obligación de que si no tocás tal tema la gente se va disconforme.

L.V.: -Lo que sucede con nosotros es que nos gusta, por ejemplo, tocar “El témpano”, no es que lo hacemos porque la gente lo quiere. Son cosas muy emblemáticas en el camino de Juan, y yo me sumo porque hace treinta y cinco años que estamos tocando juntos y también tiene que ver con mi historia. “Las cosas tienen movimiento” o “Tratando de crecer” son temas muy emblemáticos para nosotros y para el público. Si los sufriéramos, no los tocaríamos.

Baglietto-Vitale
Baglietto-Vitale Baglietto-Vitale SandraCartasso

-El repertorio es muy ecléctico: desde Alejandro Lerner hasta Leonardo Favio y Pablo Milanés, todos autores muy populares. ¿Fue un desafío encontrar la convivencia y el equilibrio en el repertorio?

L.V.: -Lo que no quería hacer era un disco de boleros, porque ya hay muchos. Hemos tocado y hasta hicimos eventos del género. Me parecía que la idea era que fueran canciones de amor, pero no boleros. Obviamente que nos quedaron un montón de artistas afuera. Banana Pueyrredón y Paz Martínez no están, por ejemplo. Hay un montón de grandes compositores de canciones románticas que no están, pero tampoco la idea era quedar bien con todo el mundo sino que las canciones sirvieran para que Juan pudiera expresar eso que tiene tan virtuoso. En “Penumbras” o “Cartas amarillas” hay un personaje Baglietto.

J.C.B.: -Además hay un punto álgido en el show que es la aparición del saco que uso para cantar “Penumbras”. ¡Un saco coral, brilloso y animal print!

L.V.: -Esa parte potencia el cuadro de homenaje a Sandro. Él mismo se reía de sí mismo con esa cosa híper romántica que tenía. El drama que le pone Juan a la canción al cantar es una bomba.

-Es una sorpresa también la versión de “Cuando nadie me ve”, de Alejandro Sanz…

J.C.B.: -Esa la propuso Lito. Me dio un poco de cagazo primero.

L.V.: -En una cena familiar les pregunté a mi sobrino, mi hermana y mis hijos: “¿Qué tema faltaría?”. Terminó la cena y a la hora me llamó mi hija: “Papá, ‘Cuando nadie me ve’”. Le dije a Juan y la hicimos. Es hermosa.

J.C.B.: -Primero me dio un poco de cosa. Porque, por un lado, es un gran canción, pero, por otro lado, él es muy gitano cantando. Por eso, quería encontrar un giro que respetase la melodía y algunos de los yeites que el tipo hace, sin tratar de imitarlo, porque eso es imposible. Era un gran desafío. Lito fue guiándome y quedó esa versión que es como una prueba. Es un hermoso tema. De esa manera hemos abordado la mayoría de los temas.

L.V.: -Muchos de los temas Juan ya los tenía en su memoria. Cuando probamos “Cartas amarillas” lo cantó de pe a pa. No hubo que marcar nada porque ya la conocía.

J.C.B.: -Son esas canciones que vos no sabías que sabías. Que las escuchaste, te hicieron clic y las dejaste tapaditas. Y en algún momento salen. Otras, como el tema de Alejando Sanz, me costó un poco más aprenderlo.

El regreso de “Mienten” al repertorio

“Nosotros tenemos una sola canción que habíamos dejado de tocar porque sentíamos que no tenía mucho sentido seguir haciéndola, pero que vuelve a tener sentido ahora: ‘Mienten’, de Roque Narvaja. ‘Nací para trabajar y no hay trabajo’, dice la letra”, revela Vitale. “La habíamos dejado de tocar en la época de Néstor (Kirchner) no por un apoyo político partidario, sino porque la realidad misma era más equilibrada. Eso es indudable. Entonces, no tenía sentido cantar esa canción en ese momento. Ahora tiene sentido completamente. Por eso la volvimos a poner en el repertorio”, completa el pianista en relación a la resignificación de las canciones según el contexto. “Eso es necesario decirlo de la manera que lo dice Roque y que lo interpreta Juan. Pega mucho con la realidad”.

Según Vitale, no hubo una relación consciente entre hacer un disco con canciones de amor y estos tiempos confusos, oscuros y convulsionados en el país. “En nuestro caso, por quiénes somos como artistas, es un disco disruptivo plantear un repertorio de canciones de amor. Ahora, no está planteado dentro de la coyuntura sociopolítica. Pero si puede servir para poner una manito en el hombro y dar un poco de consuelo ante lo áspero de la situación, bienvenido sea”, sostiene Baglietto. “Siempre hacemos discos conceptuales, y la idea de este disco fue celebrar nuestros treinta y cinco años de relación sin irnos de mambo en paz, amor, felicidad y pum para arriba”, distingue el cantor.