Investigadores de la UNC medirán la pobreza en la provincia con un enfoque multidimensional

El proyecto es encarado por seis facultades y financiado por el Observatorio Social y Cultural para el Desarrollo Sostenible, de la Secretaría de Ciencia y Tecnología.

Un equipo de investigación interdisciplinario trabaja en la elaboración de un índice de pobreza multidimensional para la provincia, con financiamiento del Observatorio Social y Cultural para el Desarrollo Sostenible, dependiente de la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC).

Buscamos superar la visión del ingreso monetario como única fuente de carencias para entender la naturaleza profunda de la pobreza estructural, proporcionando una herramienta técnica que sirva para el diseño de políticas públicas más efectivas, focalizadas y que logren una reducción sostenible de la pobreza”, asegura Adrián Moneta Pizarro, profesor titular de Econometría de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNC y autor del proyecto, citado por UNCiencia.

El estudio pretende recoger información no sólo de la capital provincial, sino también del interior.

Dudas sobre el cálculo actual

En la actualidad, el índice de pobreza en Argentina surge de comparar los ingresos totales que las familias declaran en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) contra el costo de la canasta básica de alimentos y servicios.

“Si los ingresos del hogar están por debajo del valor de esta canasta, estadísticamente esa familia es pobre. Se calcula cuántas familias del total están en estas condiciones y de allí sale el porcentaje de hogares pobres. Luego, se observa cuántas personas viven en esos hogares y así se obtiene el porcentaje de personas pobres”, detalla el investigador y grafica que de esa manera, el índice es una “foto de bolsillo de los hogares en un momento dado”.

Entonces, la menor cantidad de pobres tiene que ver con que los ingresos subieron un 18,3%, ganándole a la inflación de la canasta básica (11,3%). Según el Gobierno Nacional bajó la inflación, aumentó el ingreso de los trabajadores informales y subieron las ayudas sociales.

Sin embargo, para el investigador de la UNC “aparece una gran duda” en el dato que arrojó el Indec referido a que los salarios de los trabajadores informales crecieron en un 87,9%, superando ampliamente a la inflación.

“Este dato es el que genera mayor desconcierto ya que es muy difícil de conciliar con una economía donde el consumo masivo cae, la industria se achica y el desempleo subió al 7,5%. Por eso, mientras la tasa de pobreza dice que hay menos pobres, la percepción social es de fragilidad porque el mercado laboral está cada vez más precarizado”, asegura.

El otro factor clave es que el parámetro con que se mide la pobreza, la canasta básica, está viejo y desactualizado, con patrones de consumo de hace 20 años, cuando tenían mayor preponderancia en el cálculo los gastos en alimentos. “En la actualidad, las tarifas de los servicios (electricidad, gas, transporte e internet) pesan mucho más en el presupuesto familiar”, asegura Moneta Pizarro.

Y explica que, al usar una canasta desactualizada, el índice de pobreza tiende a mostrar una mejora que los ciudadanos no sienten cuando le llegan las facturas a fin de mes. “Hay quienes piensan que fue por esto que el gobierno prefirió no actualizar la metodología de la canasta básica y lograr de esta forma que la caída de la pobreza parezca mayor”, apunta.

Otras miradas sobre la pobreza

Ser pobre no es solo no tener plata, sino sufrir privaciones en varios aspectos de la vida al mismo tiempo, como no tener acceso a salud, a una educación de calidad o a una vivienda digna con servicios básicos”, señala el investigador. La medición semestral del Indec mide solo la pobreza monetaria porque es mucho más fácil y barato su cálculo, y porque también permite ver cómo impacta la inflación y los cambios en los salarios día a día.

La pobreza multidimensional (profunda y estructural) se deja para los censos que se realizan cada diez años. “Las mediciones nacionales a veces tapan realidades locales muy distintas”, asegura el especialista, que valora otras mediciones, como la del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA), pero que en Córdoba no tiene en cuenta al interior provincial.

Medición con alcance provincial

En ese marco, explican los investigadores que el objetivo del proyecto es elaborar un índice de pobreza multidimensional para toda la provincia de Córdoba, que mida las condiciones de vida de la población desde una mirada integral y contextualizada. “Proponemos un cambio de perspectiva fundamental, que entiende a la pobreza como una situación compleja donde las personas enfrentan múltiples privaciones en áreas como la salud, la educación, el hábitat, la vida en comunidad y el empleo”, asegura Moneta Pizarro.

El equipo de investigación está integrado por representantes de las facultades de Ciencias Económicas; Ciencia Médicas; Ciencias Sociales; Filosofía y Humanidades; Arquitectura, Urbanismo y Diseño; y Odontología.

El índice utilizará una encuesta propia, a la medida del contexto cordobés. “Nos permitirá construir por primera vez un mapa de la pobreza multidimensional con representatividad en toda la provincia, incluyendo zonas del interior que hoy son invisibles para la estadística nacional. Esto es clave porque las realidades locales son muy distintas y, a menudo, los promedios nacionales ocultan dimensiones y privaciones urgentes que solo se ven al bajar al territorio”, destaca.

El docente de la UNC agrega que este instrumento permite que la población y los datos propios de la realidad local sean los que “hablen por sí mismos” e identifiquen las dimensiones de privaciones más críticas en el territorio provincial.