El CEO de Mercado Libre quedó en el centro de las críticas tras reaccionar con un emoji de risa a un video de una jubilada que relataba que no puede pagar sus medicamentos. Usuarios, economistas y hasta streamers cuestionaron la actitud del empresario más rico del país.
Es bien conocido que Marcos Galperin denosta al Estado. Pero burlarse de los adultos mayores a quienes les quitaron los remedios gratis y no pueden comprarlos de manera individual parece ser una nueva capa del CEO de Mercado Libre, que en vez de comportarse como empresario actúa como un troll de Twitter y uno bastante cruel. Un capítulo más se suma a sus andanzas por las redes sociales y pocos se la perdonaron.
Durante este domingo, el empresario más rico del país no tuvo mejor idea que repostear una publicación de un usuario troll ultraderechista que compartía el video de una nota a una jubilada. En las imágenes se puede observar el intercambio entre una movilera de un canal de noticias y la señora adulta mayor, bastante ofuscada por su situación.
La notera le consulta: “Cuénteme, ¿cuál es su noticia?”. Y la mujer mayor, sin titubear, responde: “Mi noticia es que, como jubilada, no puedo vivir; es la noticia de todos”.
Y completa, respetuosa pero indignada: “Los remedios que nos sacaron tendrían que haberlos dejado. Ahora tengo que pagar los remedios, tengo que pagar todo, y no me alcanza. No me gusta pedirle a mis hijos”. Luego, desde el estudio, le indican una pregunta a la movilera: “¿De qué trabajó?”, a lo que la mujer responde: “No, no trabajé”.
A este recorte de la nota, el troll libertario le agrega en su posteo: “Kukismo en estado puro”, para calificar peyorativamente a la mujer. A lo que le sigue el desacertado emoji de Galperín, un sencillo “😂” que lo dice todo.
Ante semejante afrenta, la famosa “calle online” no se la dejó pasar: miles de usuarios arremetieron contra el CEO, cuyo posteo se viralizó. Entre los comentarios destacados estuvo el de la economista Candelaria Botto: “Él no lo entiende porque viene de una familia donde lo cuidó una empleada, pero en la mayor parte de la Argentina fueron las madres, abuelas, tías y hermanas las que llevaron adelante los hogares argentinos. Trabajaron 24/7 y este pelotudo se ríe de que no lleguen a fin de mes”, expresó.
Y siguió: “Igual no dimensionamos la cantidad de abrazos que le faltaron de chico para estar riéndose de una mujer mayor que tiene que elegir entre comprar comida o medicamentos. Alma pobre.»

Por otro lado, y sorpresivamente, Martín Pérez Disalvo, el streamer conocido como “Coscu”, que suele escaparle a las discusiones políticas, también dio su parecer: “Cuando les pregunten si la plata les da la felicidad, acuérdense de este ejemplo: la persona más rica de nuestro país riéndose de una jubilada a la que no le alcanza para los remedios”.

Parece que Galperin sigue sin creer en el “Estado presente”, sobre todo para los más desprotegidos, ni tampoco parece valorar que miles de personas —especialmente mujeres— trabajaron toda su vida en la informalidad, en el campo o en tareas de cuidado no remuneradas, y que el derecho a una jubilación digna es una cuestión de derechos humanos, no un “regalo”.
Años atrás, el CEO argentino, radicado en Uruguay, había quedado otra vez en el ojo de la tormenta al conocerse que recibe subsidios del Estado argentino por unos 100 millones de dólares anuales. Este beneficio fue otorgado en el marco del régimen de promoción de la economía del conocimiento.
Lo cierto es que la inclusión de Mercado Libre en este régimen —aprobada en 2021 durante la gestión de Alberto Fernández— le generó al fundador de la empresa un beneficio fiscal significativo: en los primeros nueve meses de 2023, la empresa reportó un ahorro de 84 millones de dólares en impuestos y contribuciones a la seguridad social, una cifra que proyectaba superar los 110 millones para el cierre de ese año.
La escena terminó exponiendo algo más profundo que un simple comentario fuera de lugar. Mientras miles de jubilados y jubiladas cuentan monedas para llegar a fin de mes, una de las personas más ricas de la Argentina eligió responder con una carcajada virtual. En un país atravesado por el ajuste, la pérdida de derechos y el deterioro del poder adquisitivo, el emoji de Galperín no fue leído como una provocación aislada, sino como una muestra brutal de desconexión con la realidad cotidiana de millones de personas.





