Se vienen las privatizaciones, la apuesta del gobierno de Milei para juntar dólares
El 2026 comienza con altos vencimientos de deuda que Argentina deberá afrontar con reservas en rojo y sin el préstamo que prometió el tándem Bessent-JP Morgan. Las privatizaciones surgen como opción para pasar la gorra.
“Se vienen las privatizaciones”, así twitteó el presidente en virtud de la primera privatización de importancia de su gestión. Se trata de las hidroeléctricas de Comahue por las cuales el estado recibió ofertas valuadas en 685 millones de dólares. Vale destacar que entre 1993 y 2023 las concesiones las tuvieron empresas multinacionales y desde entonces fueron administradas transitoriamente por Enarsa hasta la nueva licitación ocurrida al cierre de la semana, en donde fueron adquiridas por empresarios locales.
Lo comentado expone dos puntos clave de la economía actual. El primero, y más importante, tiene que ver con un aspecto central de la economía nacional: las reservas y el tipo de cambio. Sobre este punto hay un gran interrogante, principalmente porque el quipo económico no es claro con la política cambiaria de su programa. Pero el interrogante también es alimentado por la realidad preocupante de las escasas reservas internacionales que tiene el Banco Central que están en terreno negativo.
Cuentas en rojo
De acuerdo a la consultora 1816, las reservas netas son de -16.000 millones de dólares, lo cual significa que, de acuerdo a la metodología utilizada por la consultora, si se restan del total de reservas brutas el intercambio de monedas con china, pasivos financieros que vencen próximamente, más el préstamo otorgado por el Tesoro norteamericano, la cuenta está en rojo. En primera instancia, esto implica que no se cumplió el acuerdo de acumulación de reservas con el FMI por lo que necesitarán que el Fondo haga la vista gorda en este punto.
Dando por descontado que el FMI dispensará a la Argentina por estar por debajo de la meta de reservas requerida (puesto que el acuerdo es político), los problemas vienen por el lado de los vencimientos de deuda próximos. En el primer trimestre del 2026 el gobierno deberá enfrentar pasivos por poco más de u$s7 mil millones con privados, sin tener en cuenta los compromisos con organismos multilaterales de crédito.
Financiamiento a costa de más deuda
A esto hay que añadirle otra dificultad ya que la escasez de reservas hizo que el financiamiento de bancos extranjeros que negociaba Argentina respaldada por Scott Bessent y Donald Trump se achicara. Los u$s20.000 millones que descontaban conseguir hace un mes atrás ahora se redujeron a 5.000 millones de dólares. Sin embargo, “para los vencimientos de enero conseguirá financiamiento”, señaló a este medio un exdirectivo de la banca pública con llegada en el mercado.
No obstante, el financiamiento que conseguirá será “a costa aumentar la deuda externa, pero guarda que la proporción deuda sobre reservas es muy mala en comparación con países de la región”. Para nuestra fuente, “el gobierno está jugando con fuego”, si bien ahora “el mercado le está dando soga porque sabe que está haciendo una política pro mercado, pro privatizaciones y pro apertura”, en la medida en que no recomponga reservas, se acabarán los puentes financieros.
La apuesta del Gobierno, según comenta el equipo económico, es conseguir dólares vía inversiones directas, algo que no esta ocurriendo; por el lado de la emisión de bonos de parte de empresas, algo que parcialmente sí ocurre, pero no es suficiente. Por lo que el ingreso de dólares generado por privatizaciones podría contribuir a la estrategia del gobierno de mantener el dólar anclado y evitar el default.
Por favor, no huyan de mí
Asimismo, el otro punto que expuso la licitación de las centrales hidroeléctricas es la argentinización de la economía. Estas centrales que estuvieron durante 30 años en manos de la italiana Enel y la estadounidense AES, ahora pasarán a ser concesionadas por dos grupos nacionales: Santos Uribelarrea y Neuss. Una tendencia que también se observa en otros sectores de la economía, éxodo de multinacionales y empresarios nacionales que se quedan con esos negocios.
De este modo, se da una paradoja en la administración anarcolibertaria. Independientemente de las intenciones del gobierno, pro capital internacional, la cúpula empresaria se nacionaliza con salida de extranjeros y aumento de presencia de empresarios locales. Este fenómeno, la desinversión de multinacionales, se observó también en el sector petrolero con la estadounidense Exxon, la petrolera francesa TotalEnergies, la noruega Equinor y la malaya Petronas, quienes por factores internos y exógenos se desprendieron de activos en la Argentina.
También podemos mencionar al Banco HSBC, la productora de fertilizantes canadiense Nutrien, la compañía de consumo masivo Procter & Gamble, también se fue la estadounidense Clorox (Ayudín y Poett), junto a otras compañías emblemáticas como: Telefónica, Burger King, Makro y Mercedes Benz. En la mayoría de casos, los negocios fueron adquiridos por empresarios nacionales.
Con un poco de malicia y otro de verdad podríamos decir que empresarios nacionales acceden a los negocios que dejan las multinacionales con dólar subsidiado. ¿No es acaso este fenómeno posibilitado por el atraso cambiario?





