Brenda Gázquez tenía 28 años y aseguran que sufría acoso y amenazas desde hacía siete años. Su familia apunta contra la Justicia por inacción, pide que se reabra la causa y que los responsables vayan presos.
En un nuevo caso que evidencia la problemática de salud mental y la violencia de género, Brenda Gázquez (28) se quitó la vida el domingo a la madrugada en su casa del barrio Las Palmas, en la provincia de Córdoba. La joven había denunciado más de 28 veces haber sido víctima de abuso sexual y acoso, pero su familia asegura que nunca recibió protección ni respuestas judiciales.
Su hermana, Jéssica Gázquez, relató que el calvario que tuvo que atravesar Brenda desde 2018, cuando habría sufrido la violación por parte de un grupo de hombres, y apuntó directamente contra el accionar de la Justicia. “Mi hermana no pudo superar lo que vivió y tomó la peor decisión, pero no la juzgo porque vi su sufrimiento todos los días», relató entre lágrimas la mujer.
En un nuevo caso que evidencia la problemática de salud mental y la violencia de género, Brenda Gázquez (28) se quitó la vida el domingo a la madrugada en su casa del barrio Las Palmas, en la provincia de Córdoba. La joven había denunciado más de 28 veces haber sido víctima de abuso sexual y acoso, pero su familia asegura que nunca recibió protección ni respuestas judiciales.
Su hermana, Jéssica Gázquez, relató que el calvario que tuvo que atravesar Brenda desde 2018, cuando habría sufrido la violación por parte de un grupo de hombres, y apuntó directamente contra el accionar de la Justicia. “Mi hermana no pudo superar lo que vivió y tomó la peor decisión, pero no la juzgo porque vi su sufrimiento todos los días», relató entre lágrimas la mujer.
Brenda contaba con botón antipánico y el sistema de monitoreo dual para casos de alto riesgo, pero, según su familia, los controles no funcionaban. “El día que murió mandaron 20 móviles. Cuando ella los llamaba porque el sistema marcaba que los tipos estaban cerca, nunca venían”, subrayó. Y añadió: “Hace poco la llamaron de Tribunales II y la trataron re mal, como si ella fuera la culpable”.
Según afirmó Jéssica, su hermana soñaba con tener una familia y rehacer su vida, pero el miedo la había aislado por completo. “Se alejó del mundo y se encerró en cuatro paredes. Decía que soñaba con ser mamá, con casarse, pero ya no quería vivir. Le arruinaron la vida”, expresó en diálogo con El Show del Lagarto.
La familia pide ahora que se reabra la causa y que los responsables de los abusos, las amenazas y el hostigamiento vayan presos. “Como familia hicimos todo lo posible, pero el pánico la consumió. Nadie la ayudó. Queremos justicia”, aseguró.






