Abuelas: la nieta 129 es hija de Norma Síntora, desaparecida cordobesa

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Se trata de una joven que reside en España que habría nacido entre mayo y junio de 1977, en alguna de las maternidades clandestinas de Campo de Mayo.

La asociación Abuelas de Plaza de Mayo confirmó este martes el hallazgo de la nieta 129, hija de Norma Síntora, cordobesa desaparecida durante la última dictadura militar, y de Carlos Alberto Solsona.

La información comenzó a circular por las redes sociales después del mediodía, luego de que la diputada nacional Victoria Donda, hija de desaparecidos, lo anunciara a través de Twitter. ”Hoy estuve en el colegio Reconquista hablando con les estudiantes sobre la memoria ¿vale la pena seguir hablando del pasado? Si, porque no es pasado, es presente: apareció el nieto 129 ¡Bienvenido!”, escribió la integrante del interbloque Red X Argentina.

En conferencia de prensa, Estela de Carlotto, titular de Abuelas, señaló que «hace dos semanas, la nueva nieta ingresó al país proveniente de España y se presentó a la Justicia y aceptó realizarse los análisis«. «Se casó con un argentino y tiene dos hijos», agregó.

Además, detalló que la investigación tuvo un punto de inflexión en 2012, luego de décadas de búsqueda. «Ahora, podrá conocer a su padre y sus hermanos. Esto nos llena de fuerzas porque sabemos que hay mucho más para buscar», indicó.

Norma nació el 9 de agosto de 1951 en la provincia de Córdoba. En 1976 junto a su compañero,Carlos, tuvo a su primer hijo, Marcos. La pareja militaba en el PRT-ERP y ambos cursaban sus estudios de Ingeniería Mecánica en la Capital cordobesa. La joven era conocida por sus compañeros como «La Morocha», «Raquel», «Marta» o «La Turca».

Fue secuestrada el 21 de mayo de 1977 en Moreno, provincia de Buenos Aires. Por ese entonces, se encontraba cursando un embarazo de ocho meses.

En el momento del secuestro, Carlos se encontraba fuera del país. Sin embargo, la familia de Norma impulsó la búsqueda a través de Abuelas de Plaza de Mayo de la filial Córdoba.

«Era una joven tranquila, amable y persistente. No se quedaba en los simples detalles de la vida, sino que poseía una enorme capacidad de curiosidad», contó Carlos en presencia de su hijo Marcos. Y agregó: «Después de que tuvimos que dejar por seguridad a Marcos en la casa de sus abuelos, Norma no pudo dejar de llorar ni una noche. Amaba a su hijo«.