#NiUnaMenos: ese grito que no se apaga

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Este lunes desde las 18 en Córdoba, se lleva adelante la cuarta marcha nacional contra la violencia de género, que en esta edición visibilizará puntualmente el pedido por la despenalización del aborto.

3 de junio de 2015. Mujeres referentes de distintos ámbitos, del Periodismo, Cultura, el poder judicial, organizaciones sociales, la Política, se venían movilizando hacía meses con un grito atragantado contra la violencia machista. Y ese día, la exigencia de decir basta a los femicidios se escuchó en cada rincón del país e hizo historia.

Córdoba venía golpeada por varios hechos de violencia de género. Uno de ellos estremeció a la sociedad y la hizo salir a las calles: el crimen de Paola Acosta.

Paola y su pequeña hija Martina, de un año y medio, habían desaparecido el 17 de septiembre de 2014. Ese mismo día esta mamá de 36 años había acordado encontrarse con Gonzalo Lizarralde, el padre de Martina, quien aún no la conocía y era la primera vez que la mamá recibiría la cuota alimentaria que le correspondía.
Cinco días estuvieron desaparecidas y el reclamo a la Justicia se manifestaba en marchas cada vez más concurridas. El domingo 21 de septiembre apareció el cuerpo de Paola con su hija de un año y medio a su lado. La nena milagrosamente había sobrevivido al feroz ataque que le había cobrado la vida a su mamá. Una vecina escuchó un bebé llorar y un trabajador ambulante descendió por la alcantarilla ubicada en calles Zípoli e Igualdad en barrio Alto Alberdi desde donde provenía el llanto, y encontró el triste cuadro.

Las marchas exigiendo justicia por Paola y Martina se convirtieron en la antesala del #3J. Pasó un año para que la Justicia condenara a Lizarralde, pero no tuvo en cuenta el agravante de femicidio. Recién el año pasado, el Tribunal Superior de Justicia dictaminó que el asesinato de Acosta fue un “homicidio calificado por mediar violencia de género” contemplado por el artículo 80, inciso 11 del Código Penal.

Maru Acosta, hermana de Paola y tía de Martina, fue una de las referentes que encabezó la primera movilización del #Niunamenos el 3 de junio de 2015. Y continúa participando desde entonces. Allí estará este lunes 4 de junio, a las 18 horas, en la esquina de Colón y General Paz, en la 4ta edición de la marcha que tendrá su acto central en Avenida Hipólito Irigoyen frente al Paseo del Buen Pastor, donde resonará la consigna “Vivas nos queremos”.

Avances y deudas pendientes

“Córdoba sigue siendo la segunda provincia con mayor cantidad de femicidios del país”, aseguró contundente Maru Acosta a La Nueva Mañana. “Hemos avanzado en materia discursiva, educativa, en cómo tratar e intentar prevenir las relaciones violentas, pero más por el esfuerzo de acciones puntuales colectiva, y de organizaciones, que por respuestas estatales. Nos estamos quedando a medio camino en la prevención de las situaciones de violencia de genero más graves, por falta de políticas públicas de prevención eficaces y que alcancen a toda la población”, reflexionó.

“También hemos avanzado en materia judicial con el fallo del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) que aclara la aplicación del agravante de femicidio y que fue uno de los reclamos de las primeras marchas. Hemos ganado en concientizar a la sociedad de la existencia de esta problemática que afecta a dos de tres mujeres en el mundo. Pero no se declaró la emergencia en violencia de género y solo contamos con un refugio. Los subsidios a mujeres que sufren violencia de genero son ínfimos, más en un contexto de devaluación, tarifazos y ajuste, y no son acompañados de un plan de inserción laboral, por lo que en la mayoría de casos vuelven a vincularse con el agresor”, aseguró Maru.

Acosta confirmó que este año el #Niunamenos, entre otras cosas, “incorporó con fuerza el reclamo contra el aborto clandestino, principal causa de muerte materna, según las estadísticas oficiales, con el debate del Aborto Legal y la próxima votación en el Congreso de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo y la aplicación efectiva de la Ley de Educación Sexual Integral, que cuenta con escaso presupuesto y aplicación”.
“Aquí, en Córdoba, ni siquiera se puede acceder al aborto no punible, estipulado en nuestras leyes desde 1923, una de las pocas provincias donde se encuentra trabado, como hasta hace poco en Salta. Sabemos que no es una pelea fácil. Es extensa, pero que cada vez suma a más personas con ganas de cambiar la realidad de cientos y miles de mujeres que merecen una vida libre de violencias. Así como hemos logrado pequeñas grandes conquistas, seguiremos movilizadas porque todos esos padecimientos que antes se ocultaban, hoy no se callan más”, sentenció Maru.

Qué cambió con el #Niunamenos

Ayelén Altamirano, una de las voceras del espacio #Niunamenos y que estuvo en la organización de primera marcha, recordó qué cambió desde ese 3 de junio de 2015 hasta ahora.
“Cambiaron un montón de cosas. Hace tres años, en la primera reunión para organizarnos, la marcha nos encontró cansadas de que nos maten y con el firme objetivo de dar una batalla cultural. Si bien lo seguimos pensando, a lo largo de estos años hemos ampliado el discurso y lo hemos profundizado”, aseguró a La Nueva Mañana.

“Por ejemplo, en el 2015 pedíamos por la aplicación de aborto no punible en Córdoba y esa era una demanda muy exigente. No decíamos ´aborto legal´ porque había diferentes posturas en el interior del espacio. Hoy identificamos que el debate se ha masificado y que la lucha es por el aborto legal y la aprobación del proyecto de ley que presentó la campaña”, aseguró Altamirano.

Para Ayelén, en 2015 la marcha tenía un discurso ligado a pensar con perspectiva de género lo que pasaba con las mujeres. “Hoy estamos construyendo un discurso feminista sobre lo que queremos y por eso las consignas basta a la violencia de género y además aborto legal, seguro y gratuito. Pero también no al pago al Fondo Monetario Internacional; no por el acuerdo en sí con el FMI, sino porque ese dinero se destinará para otras cosas y no para políticas públicas que hoy las mujeres estamos exigiendo. En estos tres años hubo una profundización de un modelo económico donde las primeras perjudicadas son las mujeres. Porque cuando hablamos de la feminización de la pobreza hablamos de lo que implica para las mujeres y las disidencias sexuales; el golpe económico como el que estamos viviendo, que afecta, por ejemplo, al acceso a la salud a mujeres y niños”.

Ayelén recordó que hace tres años, la marcha contó con una fuerte previa donde muchos referentes de distintos ámbitos se mostraron con el cartelito de #Niunamenos. “Con el paso del tiempo fuimos construyendo nuevas demandas. Ya no hay un movimiento de mujeres, sino un movimiento feminista presente en las calles que se vincula con lo que viene pasando en Chile, en Europa, que está emergiendo más vivo que nunca”.
Y si bien se avanzó en varios aspectos, aún hay muchas demandas que faltan concretarse. “A partir del primer #Niunamenos se generaron algunas políticas públicas, desde el Polo de la Mujer, por ejemplo. Se generaron becas para mujeres en situación de violencia para que puedan tener una salida laboral. Pero la lectura que nosotros hacemos es que son todas políticas compensatorias que en la realidad no generan mejoras concretas para las mujeres que están en situaciones de violencia. Por otro lado, tampoco se destinó un presupuesto para la aplicación de la Ley 26485. No partimos de un discurso que no pasó nada. Han pasado un montón de cosas. Pero falta mucho para que los cambios sean transformadores”, concluyó Ayelén.

Despenalización del aborto

Para la legisladora Liliana Montero, la marcha del 4 de junio tiene un significado muy particular “porque nos encuentra en un contexto nacional de debate acerca de la despenalización y legalización del aborto”.
La legisladora, que presentó la semana pasada un proyecto de ley para crear en el ámbito provincial un Programa de atención sanitaria para la interrupción legal del embarazo, comentó a La Nueva Mañana: “Tenemos que comprender el enlace que existe entre la violencia hacia la mujer y la legalización y despenalización del aborto. Ambas cuestiones se enlazan en el derecho de la mujer a decidir con autonomía y libertad sobre su cuerpo”.

“Cuando una mujer es asesinada lo que se juega es la potestad que el hombre cree tiene sobre ese cuerpo femenino. Cuando se penaliza el aborto se juega la potestad que cree que tiene el conjunto de la sociedad sobre el cuerpo de la mujer. Ambas potestades tienen como condición ejercer violencia hacia la mujer, que lleva implícito la posibilidad de la muerte. Por eso esta marcha es particularmente importante”, resaltó.

Por su parte, la ex legisladora por el FIT Liliana Olivero, otra de las referentes que marcha desde el primer #3J en Córdoba, reflexionó: “Es importante resaltar que la primera convocatoria fue sumamente espontánea como una rebelión femenina que se convirtió en un grito en contra de los femicidios. Hoy, después de tres años, creo que estamos frente a un antes y un después en este movimiento. Hemos avanzado en movilización y en ganar las calles para seguir insistiendo en nuestros reclamos que siguen pendientes. El Gobierno es el que no avanzó”.

Olivero recordó que, en Córdoba, frente a esa primera multitudinaria convocatoria se armó en la Legislatura una “comisión especial de género que puso en el freezer todos los proyectos que durante años veníamos planteando los distintos bloques legislativos, en particular los de la Izquierda, con la declaración de la emergencia contra la violencia de género, el pedido de presupuesto para refugios y una serie de propuestas que no sólo no pudieron avanzar en el debate sino que quedaron congelados. Fue una especie de cortina de humo para no discutir nada y tapar, en todo caso, la inacción que ya lleva muchos años desatendiendo los problemas relacionados con la cuestión de género, no solamente con los femicidios, que han aumentado, sino también para erradicar la violencia hacia las mujeres en todas sus tipologías”.

Olivero hizo hincapié en que sigue sin haber presupuesto, “no sólo a nivel nacional sino también provincial. Mientras el Gobierno nacional pacta con el Fondo Monetario Internacional, y contrae más deuda, se siguen muriendo mujeres. Por eso la reflexión que yo hago es que, para este lunes 4 de junio, tenemos que salir con un solo puño y un solo grito porque están pendientes todas nuestras reivindicaciones”.

Para la ex legisladora, el tema del aborto está en el centro de la convocatoria como así también los fondos para poder hacer prevención frente a los distintos tipos de violencia.

“Otra de las formas de violencia se vincula con las mujeres trabajadoras. Debemos seguir insistiendo en la necesidad de tener igual salario a igual trabajo y terminar con la precarización laboral. Hoy en el Polo Integral de la Mujer, donde son justamente quienes deben cuidar a las víctimas de la violencia de género, las trabajadoras son víctimas de una precarización laboral tremenda”, destacó Olivero quien recordó que, a partir de la primera marcha del 2015, el #niunamenos cruzó fronteras y hoy “es un movimiento global que se repitió a mujeres latinoamericanas y europeas,”.

Romper con el machismo

También para la ex diputada Cecilia Merchán cambiaron muchas cosas inclusive desde antes de la primera movilización por el #Niunamenos.
“En el año 2010, cuando intentamos incluir el femicidio en el Código Penal, no nos acompañaba ningún diputado o diputada. Para el 2011, el femicidio ya se había incorporado aun cuando un año antes nadie había acompañado nuestro proyecto. Era exactamente el mismo proyecto que fue votado por unanimidad”, detalló en diálogo con La Nueva Mañana.
“Lo que había cambiado es que un montón de mujeres en el país habían salido a hablar del tema, a juntar firmas e instalar el debate en agenda. Ahora, ¿quién no habla de femicidios en esta sociedad o no sabe lo que es? Ese es un avance muy significativo”, afirmó.

“El primer #Niunamenos tuvo que ver con esto: con la idea que estábamos cansadas de que nos maten, que nos violenten de manera extrema, pero creo que lo que estamos discutiendo ahora es más profundo. Porque no es sólo que no queremos que nos maten, sino que queremos vivir libres, que transformen y se terminen todas las violencias que hemos llevado en nuestro cuerpo durante tanto tiempo”, dijo. Y explicó: “También creo que hemos logrado con esta acción y con las que se llevan adelante el 8 de marzo, instalar algunos debates que están a la puerta de ser concretados como es la legalización de la interrupción del embarazo, el aborto, que hemos logrado con las enormes movilizaciones de los últimos tiempos”.

“Y falta un montón. A las mujeres nos siguen matando, nos siguen violentando, seguimos cobrando menos que los hombres por el mismo trabajo, la tarea de los cuidados sigue recayendo sobre nosotras y aún quedan un montón de políticas públicas que no se terminan de resolver. Y por último, creo que lo queda es darnos cuenta que el machismo es un enemigo de la justicia social e interno. Es un enemigo que llevamos dentro de todas las estructuras en las que las mujeres estamos y de las que somos parte”, concluyó.