Para evitar el desastre ¡Hay que dejarlo todo!

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Por EMANUEL RODRÍGUEZ | 5 de octubre de 2017

En la recta final hacia las elecciones no hay que escatimar militancia. Esto se gana ¡voto a voto! ¡No hay que frenar! Escribí carteles en los baños públicos, al lado del papel higiénico: estás por hacer con este papel lo que Macri hace con tus derechos. Hay que militar hasta al policía, conversar con él, decirle: ¿te acordás cuando no tenías que infiltrarte en una marcha para ganarte tu sueldo?

En la recta final hacia las elecciones no hay que escatimar militancia. Esto se gana ¡voto a voto! Hay que preguntar y encarar: ¿a quién vas a votar? ¿a quién vas a votar?

Vas al quiosco: dame dos chupetines, dos cigarrillos… y ¿a quién vas a votar, vos?

Hay que llamar a esos parientes a los que hace 30 años que no ves: ¡Hola tía, cómo andás… soy Emanuel… sí, sí… terminé el jardincito, sí… disculpame que no te avisé. Che, tía ¿a quién vas a votar?

Hay que dejarlo todo, compañeros. Nos subimos al taxi, hay que militar al tachero. Pero ojo: no hay que hablarle de manera directa, porque la confrontación ya no va más. Hay que montar una escena y bajarle línea subliminalmente al loco sobre los riesgos de votar a Cambiemos. Nos subimos de a tres al taxi. Uno de los tres asume el compromiso histórico de simular que va a votar a Macri. Se sienta y empieza: “no vuelven más, no vuelven más, no vuelven más, no vuelven más”… Los otros dos intentan detenerlo: “pero… ¿no te das cuenta de que si Cristina no vuelve sigue la transferencia de fondos desde los sectores más pobres a los sectores más ricos? ¿vos te creés que si no vuelve Cristina… alguien va a tomar un puto taxi?

No dejemos terreno sin militar. Fila del supermercado. Hay 6 personas. Hay que militar esa fila. Si no da para hablar directamente con todos, hay que simular que uno habla por teléfono. Fuerte. ¡Hooola! ¡Noooo! Ni en pedo voto a Macri! ¡Hay que ser un sorete para votar a Macri!

Después hay que hacer una lectura de consumo de la fila, mirar lo que hay en el carrito, y seguir por el teléfono: ¿en serio vas a votar a Macri? No te das cuenta de que abrió las importaciones, están cerrando las fábricas, nos estamos quedando sin guita… ¿vos te creés que si gana Macri de nuevo vos vas a seguir tomando… Levité de pomelo?

¡No hay que frenar! Escribí carteles en los baños públicos, al lado del papel higiénico: estás por hacer con este papel lo que Macri hace con tus derechos.

Domingo, 9 de la mañana, te tocan el timbre los testigos de Jehová y vos… ¡adelante, pasen! ¡los estaba esperando! ¡por supuesto que tenemos que conversar!

Y si es un timbreo del PRO, ¡con más razón! ¡no los saques cagando! Que pasen, conversá con ellos, contales de tu vida… de-mo-ra-los todo lo que puedas.

Hay que militar hasta al policía, conversar con él, decirle: ¿te acordás cuando no tenías que infiltrarte en una marcha para ganarte tu sueldo?

Al peluquero que votó a Cambiemos y ahora tiene la peluquería vacía un viernes a la tarde, pasá y preguntale maestro, ¿cuánto me cobrás un lavado de cabeza como el que te hizo Clarín para que creas que ahora estás mejor que antes?

Cristina está bailando Zumba para ganar esta elección. ¡Zumba para que vuelva Zamba! Va, viene, acto por allá, acto por acá, nota con Chiche Gelblung, otro acto por allá… fue dos veces presidenta y ahora está laburando más que la mujer que le hacía las señas para sordomudos en las Cadenas Nacionales… ¿y nosotros nos damos el lujo de decir que estamos cansados? ¡No seamos como Macri, que tiene más descanso que escalera de geriátrico, seamos como Cristina… que se bancó dos horas a Novaresio para que vos vuelvas a tener futuro. ¡Dos horas con Novaresio! ¿vos no vas a podés hablar media hora con tu vecino?

Esto fue todo, amigos. O como dijo un tío mío que se manchó con un elemento químico metaloide de color gris negruzco y brillo metálico… esto fue yodo, amigos.